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lunes, noviembre 11, 2013

María en la vida oculta de Jesús


María en la vida oculta de Jesús

Una vida humilde y oscura a los ojos del mundo puede irradiar el amor y la paz de Cristo.

 Los evangelios ofrecen pocas y escuetas noticias sobre los años que la Sagrada Familia vivió en Nazaret. San Mateo refiere que san José, después del regreso de Egipto, tomó la decisión de establecer la morada de la Sagrada Familia en Nazaret (cf. Mt 2, 22-23), pero no da ninguna otra información, excepto que José era carpintero (cf. Mt 13, 55). Por su parte, san Lucas habla dos veces de la vuelta de la Sagrada Familia a Nazaret (cf. Lc 2, 39 y 51) y da dos breves indicaciones sobre los años de la niñez de Jesús, antes y después del episodio de la peregrinación a Jerusalén: "El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él" (Lc 2, 40), y "Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc 2, 52).

Al hacer estas breves anotaciones sobre la vida de Jesús, san Lucas refiere probablemente los recuerdos de María acerca de ese periodo de profunda intimidad con su Hijo. La unión entre Jesús y la "llena de gracia" supera con mucho la que normalmente existe entre una madre y un hijo, porque está arraigada en una particular condición sobrenatural y está reforzada por la especial conformidad de ambos con la voluntad divina.

 Así pues, podemos deducir que el clima de serenidad y paz que existía en la casa de Nazaret y la constante orientación hacia el cumplimiento del proyecto divino conferían a la unión entre la madre y el hijo una profundidad extraordinaria e irrepetible.

En María la conciencia de que cumplía una misión que Dios le había encomendado atribuía un significado más alto a su vida diaria. Los sencillos y humildes quehaceres de cada día asumían, a sus ojos, un valor singular, pues los vivía como servicio a la misión de Cristo.

El ejemplo de María ilumina y estimula la experiencia de tantas mujeres que realizan sus labores diarias exclusivamente entre las paredes del hogar. Se trata de un trabajo humilde, oculto, repetitivo que, a menudo, no se aprecia bastante. Con todo, los muchos años que vivió María en la casa de Nazaret revelan sus enormes potencialidades de amor auténtico y, por consiguiente, de salvación. En efecto, la sencillez de la vida de tantas amas de casa, que consideran como misión de servicio y de amor, encierra un valor extraordinario a los ojos del Señor.

Y se puede muy bien decir que para María la vida en Nazaret no estaba dominada por la monotonía. En el contacto con Jesús, mientras crecía, se esforzaba por penetrar en el misterio de su Hijo, contemplando y adorando. Dice san Lucas: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lc 2, 19; cf. 2, 51).

"Todas estas cosas" son los acontecimientos de los que ella había sido, a la vez, protagonista y espectadora, comenzando por la Anunciación, pero sobre todo es la vida del Niño. Cada día de intimidad con él constituye una invitación a conocerlo mejor, a descubrir más profundamente el significado de su presencia y el misterio de su persona.

Alguien podría pensar que a María le resultaba fácil creer, dado que vivía a diario en contacto con Jesús. Pero es preciso recordar, al respecto, que habitualmente permanecían ocultos los aspectos singulares de la personalidad de su Hijo. Aunque su manera de actuar era ejemplar, él vivía una vida semejante a la de tantos coetáneos suyos.

Durante los treinta años de su permanencia en Nazaret, Jesús no revela sus cualidades sobrenaturales y no realiza gestos prodigiosos. Ante las primeras manifestaciones extraordinarias de su personalidad, relacionadas con el inicio de su predicación, sus familiares (llamados en el evangelio "hermanos") se asumen -según una interpretación- la responsabilidad de devolverlo a su casa, porque consideran que su comportamiento no es normal (cf. Mc 3, 21).

En el clima de Nazaret, digno y marcado por el trabajo, María se esforzaba por comprender la trama providencial de la misión de su Hijo. A este respecto, para la Madre fue objeto de particular reflexión la frase que Jesús pronunció en el templo de Jerusalén a la edad de doce años: "¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" (Lc 2, 49). Meditando en esas palabras, María podía comprender mejor el sentido de la filiación divina de Jesús y el de su maternidad, esforzándose por descubrir en el comportamiento de su Hijo los rasgos que revelaban su semejanza con Aquel que él llamaba "mi Padre".

La comunión de vida con Jesús, en la casa de Nazaret, llevó a María no sólo a avanzar "en la peregrinación de la fe" (Lumen gentium, 58), sino también en la esperanza. Esta virtud, alimentada y sostenida en el recuerdo de la Anunciación y de las palabras de Simeón, abraza toda su existencia terrena, pero la practicó particularmente en los treinta años de silencio y ocultamiento que pasó en Nazaret.

Entre las paredes del hogar la Virgen vive la esperanza de forma excelsa; sabe que no puede quedar defraudada, aunque no conoce los tiempos y los modos con que Dios realizará su promesa. En la oscuridad de la fe, y a falta de signos extraordinarios que anuncien el inicio de la misión mesiánica de su Hijo, ella espera, más allá de toda evidencia, aguardando de Dios el cumplimiento de la promesa.

La casa de Nazaret, ambiente de crecimiento de la fe y de la esperanza, se convierte en lugar de un alto testimonio de la caridad. El amor que Cristo deseaba extender en el mundo se enciende y arde ante todo en el corazón de la Madre; es precisamente en el hogar donde se prepara el anuncio del evangelio de la caridad divina.

Dirigiendo la mirada a Nazaret y contemplando el misterio de la vida oculta de Jesús y de la Virgen, somos invitados a meditar una vez más en el misterio de nuestra vida misma que, como recuerda san Pablo, "está oculta con Cristo en Dios" (Col 3, 3).

A menudo se trata de una vida humilde y oscura a los ojos del mundo, pero que, en la escuela de María, puede revelar potencialidades inesperadas de salvación, irradiando el amor y la paz de Cristo.
 
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net

 
 

martes, octubre 30, 2012

En el Mes de Marìa


Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos más el Rosario (noviembre 08 a diciembre 08 de 2012)

Dios te salve

Te saludo con todo mi amor y con toda la alegría de mi corazón.´
Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros, los hijos de la Bendita entre todas las mujeres.
Todos tus hijos del mundo,  en las ciudades populosas, en los valles y montañas de los cinco continentes te saludan a diario cuando rezan el ave maría.
Yo me uno a ese coro de hijos amantes y felices,
Oh Madre bendita.
Sí, bendita mil veces, bendita para siempre.
Dios te salve…

María

Me encanta pronunciar tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de Guadalupe, María Reina de la Paz.
Tu nombre ha poblado de bellas iglesias las ciudades y las montañas.
Lo pronuncian con grandísimo amor y ternura los jóvenes, los adultos y los niños, Tu nombre lo llevan con orgullo santo millones de mujeres del mundo cristiano.
Porque te aman y porque quieren parecerse a Ti necesitamos de verdad en nuestro mundo muchas Marías que tengan un corazón parecido al tuyo. María bendita, míranos con tus ojos de cristal, con tus ojos purísimos de paloma, y llénanos de tu perfumada presencia, de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu amor.
Dios te salve, María…

Llena eres de gracia

Cántaro que rebosa de la gracia, de la vida de Dios, de su amor inefable, de su santidad.
Más santa y pura que todos los santos, más que los querubines y serafines.
Por eso la belleza de tu alma y de tu rostro son el encanto de tu Dios.
Y el encanto de nosotros también.
Nos colma de tanta alegría saber que nuestra madre es tan santa,  tan bella, tan pura y tan sencilla.
Así te saludó el ángel: Llena de gracia, impresionado de tu alma.
Dios te salve, María, llena eres de gracia…

El Señor es contigo

Esta frase de la Biblia siempre va después del “No tengas miedo”.
Desde que naciste Dios ha estado contigo, porque te cuidó como a su perla preciosa, a su rosa exquisita. Él te preparó desde muy niña con sus manos santas para que fueras después su Madre santa. Todo el amor infinito de Dios cuidando una flor llamada María.
Estuvo contigo en tus años de infancia cuidando a la niña más bella,  más santa, más querida. Te cuidó en la adolescencia preparando tu alma y tu cuerpo bendito y santísimo para la maternidad.
El Señor está contigo: Te lo dijo un arcángel y él sabía lo que decía. Contigo estuvo en los años de tu embarazo,  dentro de tu seno, haciéndose un niño por amor a nosotros.
Toda tu vida terrena estuvo contigo.
Y Tú estuviste con Él. Fuiste madre, nueva Eva, corredentora. Estuvo contigo en la cruz, muriendo junto a Ti También estuviste Tú con Él,  hasta que murió en el patíbulo y pasó de los brazos muertos de la cruz a los brazos vivos y amorosos de su madre.
Estuvo contigo en los años de tu soledad, santificando a su madre amadísima,  para que llegara al cielo resplandeciente como el sol y blanca como la luna.
Contigo está y estará por toda la eternidad en el cielo. Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo….

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

¿Qué es Eva comparada contigo?
¿Qué son las mujeres de la tierra junto a Ti?
Tú eres la imagen perfecta, única de la mujer que quiso crear. Por eso, las mujeres, si no se llaman Marías,  al menos deben serlo, parecerse a Ti que eres el modelo preciosísimo de la mujer cristiana.
Querer llamarse como Tú es una buena elección.
Pero parecerse a Ti debe ser su ideal. Modelo de niña y mujer, adorable modelo de madre y esposa.
Porque Tú pasaste por todas las etapas  del crecimiento de la mujer, enseñando cómo se puede ser una gran mujer, una mujer santa, un apóstol de Jesús, y, además, una mujer feliz...
Con muy poco presupuesto, en una casita humilde, pero donde estaba Dios, y donde Dios está nada hace falta.
La pobre casita de María rebosaba de amor, de santidad y de felicidad.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres…

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

Bendita la flor, bendito también el fruto. Jesús, el amado del Padre ha nacido de Ti como la rosa del rosal. La rosa pertenece al rosal.
Jesús te pertenece, es tuyo, hijo tuyo, fruto de tus purísimas entrañas. Y Tú eres de Jesús, toda de Jesús, pues Él, además de ser hijo tuyo, es tu Dios omnipotente, del que te consideras su esclava.
Jesús y Tú sois, además, de nosotros. Jesús, porque Tú nos lo diste, en un gesto de amor único y lleno de misericordia…
Y Tú nos perteneces porque Él te convirtió en Madre, en Madre nuestra.
Entre las palabras que siempre meditas  en tu corazón, están éstas: “Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”. Para nosotros esta sola frase constituye  todo un evangelio, una buena nueva.
Si Jesús es nuestro, si María es nuestra, ¿qué dificultad nos podrá derrotar? ¡Qué poco felices nos atrevemos a ser cuando nos han dado la llave de la felicidad, de la felicidad completa y eterna!
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo,  Bendita Tú eres entre todas las mujeres Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María

Si María es tu nombre, santa, santísima es tu sobrenombre, La cualidad que siempre va con tu nombre.  Por eso tu nombre nos produce inmensa alegría y al mismo tiempo gran respeto.
Santa María, dulce María, eres bellísimo jardín donde crecen las flores más bellas.
Espiga dorada pletórica de fruto, mística rosa, perfumada y más pura  que todas las rosas del mundo.
Santa María, dulce Madre, Virgen pura, Reina bella y sencilla campesina de la entrañable campiña de Nazaret.

Madre de Dios

Te amamos como Madre nuestra  y te veneramos como madre de Dios, grandeza incomparable que te ennoblece  y nos llena de orgullo santo, porque nuestra madre es también madre de Dios. Para tan alto privilegio se requería una Madre virgen, una virgen santa, una mártir del alma, una criatura llena de gracia y una humilde esclava del Señor,  que supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra.
¿Cómo pudiste poseer al mismo tiempo la máxima grandeza y la más fina y profunda humildad?  Dios te consideró digna madre suya. Aceptó ser Hijo de tus entrañas. Te hizo grande el que todo lo puede y tú te hiciste pequeña como una esclava al completo servicio de tu Señor. Madre y esclava del Señor.
Como Madre de Dios  me infundes un respeto inmenso. Como esclava del Señor una ternura infinita.

Ruega por nosotros, pecadores

Somos tus hijos pecadores, Somos hijos pródigos que hemos recorrido los senderos del pecado y del hastío.
Fuimos hijos de una madre pecadora, antes de ser aceptados por una Madre Inmaculada.
Ruega a tu Hijo omnipotente, Tú que eres la omnipotencia suplicante. Ruega siempre para que no nos engañe más el padre de la mentira.
Dile a Jesús que no tenemos vino, que se nos ha terminado la alegría y el amor. Pide para nosotros el milagro de la resurrección cuando caemos muertos de cansancio y de dolor.
El que dijo ser la resurrección y la vida es hijo tuyo.
El que dijo ser la Verdad y la Vida, te llama Madre.
Entonces, suplícale que nos otorgue la resurrección y la vida. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…

Ahora…

El día de hoy, El día de las oportunidades de santificarnos  o de pecar.
Hoy, el día al que le basta su afán.
El único día que tenemos en las manos.
Que lo llenemos de amor y de bondad.
Ahora líbranos de caer en la tentación.
Hoy que sepamos amar a nuestros prójimos,
Hoy que no endurezcamos el corazón,
Hoy que oigamos la voz del Espíritu Santo.
Ahora, en este presente que se transforma constantemente en futuro.
Hoy, que el día de hoy amemos, nos santifiquemos,
Seamos instrumentos de la paz de Jesús.
Hoy, en esta pequeña vida que es el día presente.

Y en la hora de nuestra muerte. Amén.

En ese momento en el que se juega nuestra salvación eterna.
Ese último día que sepamos decir un último “Te amo en este mundo” para repetirlo en la otra vida por siempre.
Ruega por los que en ese momento no están preparados,  para que si no vivieron en gracia,  mueran en gracia de Dios y no vayan al eterno dolor.
Ruega por los niños cuyo primer día de vida coincide con el de su terrible muerte. Así como lograste que el buen ladrón se arrepintiera el día de su muerte, consigue esa misma gracia a los pecadores más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo.
Une a la misericordia de Dios, tu bondad maternal para salvar de las garras de Satanás, de la eterna condenación.
Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net  <mdeblas@arcol.org >





A nuestra Madre Santisima


Una sonrisa de María vale más que todos los cariños
Virgen poderosa
A la más poderosa de las Reinas, Dios no le niega nada. Se le llama La omnipotencia suplicante. “Semper vivens ad interpellandum pro filiis suis”: Que vive siempre para interceder por sus hijos.
“No tienen vino”, dijo en una boda. Y qué vino más exquisito se bebió en Caná. Los que se acogen a Ella no deben tener miedo a nada. Ni al demonio, ni a la muerte, ni a los peligros.
El rosario parece una oración frágil, y como propia de abuelitas, pero Dios ha querido que sirva para detener los cañones y las bombas. La tierna Virgencita es el terror del infierno entero. Por eso los devotos de María no tienen nada que temer.
Buscar una alianza perpetua con María de Jesús equivale a ser inexpugnable en la lucha por el cielo. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría. Los hijos de María son personas muy alegres, como su Madre. No se explica que los hijos e hijas de María Santísima se dejen morder por la serpiente de la desesperanza y del temor. No tienen ningún temor.
Virgen clemente
Lo aprendió de Jesús. Es la Madre del Hijo pródigo. Sabe curar las heridas, consolas las penas, enjugar las lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Como Ella no debe juzgar, sólo perdona e intercede por sus hijos.
Cualquier madre es clemente, pero María más que todas juntas. Buena falta nos hace, pues la clemencia la requieren los malhechores. Hemos de saber que los tales no son los que andan en las cárceles, pues cada uno de nosotros, sumando todas sus maldades es un verdadero malhechor que necesita clemencia.. Cuando María intercede ante el Juez divino por uno de sus hijos, obtiene el perdón.
Oh Madre del Hijo pródigo, que aprendiste de Jesús a perdonar, a hacer una fiesta cuando éste regresa a casa. He huido de casa muchas veces, creyendo ingenuamente que sin Dios la vida es más atractiva y emocionante. Cuantas veces he regresado a casa herido, decepcionado, miserable. Tú has sido, junto con Dios, la que me ha puesto un anillo en el dedo, nuevas sandalias a mis pies descalzos, una túnica, y has mandado hacer la fiesta del becerro gordo. Si en el corazón de Dios hay más alegría por un pecador que se convierte, también en el tuyo una de las más grandes alegrías es la de recuperar un hijo perdido, un hijo muerto.
Hay un momento crucial en el que clemencia me es absolutamente necesaria: el día del juicio particular. No dejes de asistir, como abogada defensora, a la cita definitiva en la que se decide mi eternidad.
Virgen fiel
Es uno de sus títulos más grandes. La fidelidad hecha carne de mujer. Fidelidad a Dios, demostrada en su fórmula favorita: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Fidelidad a sus hijos; aún a los hijos que se pierden los ha amado hasta el último segundo de su vida.
Estaba junto a la cruz... Ella no cayó en la tentación del sueño como Pedro y sus compañeros.
¿Qué más se te podía pedir, Virgen Fiel? Todo lo diste.

Espejo de justicia
Espejo de santidad...Es la Inmaculada. El tres veces Santo se refleja en Ella como en un espejo.
Pero no es espejo que, cuando la imagen desaparece, también del espejo desaparece. María es, más bien, una copia muy bien hecha, del Modelo, la más perfecta, hermosa y fiel que se haya dado. María nos aventaja con mucho. Irradia la santidad, la transmite. Quisiera que todos sus hijos se parecieran a Ella. Con más verdad que san Pablo puede decirnos:”Hijos, sed imitadores míos, como yo lo soy de Jesús”.
Debemos parecernos a nuestra Madre. “Sed santos como yo soy santa”, podría decir, al estilo de Jesús. Cualquier virtud adquiere un brillo y un encanto particular en María. Ella no hace amables practicar dichas virtudes. Es una Maestra incomparable que hace amar y apasionarse por la vida cristiana. Queremos ser discípulos en tu escuela, María.
Trono de sabiduría
Lugar donde se asienta la sabiduría. La sabiduría del arte de vivir: Maestra del vivir, porque es maestra del amor. Vivir, en su esencia más alta, es amar. Maestra en el arte del amor: Madre del amor hermoso se le llama. Maestra de todas las virtudes cristianas: Enséñame a ser un discípulo excelente.
Por ser la mejor discípula de Jesús se convirtió en la mejor Maestra de los hombres.
Ella nos enseña la sabiduría más alta, la de cumplir la voluntad de Dios, de la santidad. De acuerdo a la frase: “El que se salva sabe, y el que no, no sabe nada”.
Nos enseña la verdad de Dios en las Escrituras. Nos ha dado al Verbo, la Palabra de Dios, de una forma en que le podemos tocar, abrazar, mirar, comer. “Haced lo que Él os diga”. Esta frase pronunciada en las bodas de Caná resuena en todos los corazones de los cristianos. Si le hiciéramos más caso a Jesús, nos iría mucho mejor.
Es una sabiduría humilde. No es fácil hallar sabios humildes, porque la ciencia suele hinchar. María nunca reclamó a su esposo nada, nunca insistió en las preguntas, aceptaba las respuestas que le resolvían solo en parte los misterios.
Causa de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a Juan Diego. “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde vive? ¿Cómo se llama? Me muero por verla.
El que se junta con María es un ser alegre por contagio. Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Nos abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un abrazo y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Qué ilusión me da el pensar en ese momento!
Las legítimas alegrías humanas tienen color y sabor mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más entrañable de su rostro. Una sonrisa de María vale más que todos los cariños humanos del mundo, por hermosos que sean.
Vaso espiritual, vaso digno de honor, vaso insigne de devoción
Se habla aquí de los vasos sagrados, como son el cáliz y la patena. María es un vaso sagrado, como una patena que ha encerrado al Verbo en sus entrañas; es un cáliz precioso, porque encerró en sus venas la sangre de Jesús, la que se derramaría en Getsemaní, en la flagelación y en el Calvario.
Vaso digno de ser honrado por todos. A María no se le puede faltar al respeto, es una ingratitud y una grosería sin nombre. Pienso en los que, con la Biblia en la mano, predican que María no es la Madre de Dios. Al llegar al cielo, les va a abrir María la puerta. Antes que nada tendrán que pedir atentas disculpas. Y al presentarse ante Dios las disculpas deben ser muy serias, porque, aunque de buena fe, toda la vida dijeron que la Madre de Dios no era su Madre. Eso es muy fuerte.
Cuando se habla de devoción a la Santísima Virgen, a esto se refieren. Por eso los que sinceramente tienen una gran devoción a María están en el justo y recto camino. Dios los bendice y los premia. Amar y bendecir a su Madre, es amarlo y bendecidlo a Él mismo. Si Él dijo: “Todo lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños me lo hacéis a Mí”, ¿qué decir cuando se lo hacen a la hermana más grande y a su misma Madre? Se lo hacen a Él en persona. No tengan miedo, por tanto, los que aman a María, Madre de Dios. Sepan que cuentan con la bendición de Dios.
Vaso insigne de devoción, es decir que merece nuestra devoción, amor y cariño como nadie.
Meditaciones de las letanías del Rosario. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net  <mdeblas@arcol.org >

viernes, diciembre 02, 2011

Que sabes de la Fe


Algo sobre la fe

La fe viene a ser tangible como intangible; debe ser también abstracta como el alma, según el hombre, mas el alma no es abstracta en sí, debemos sentir la fe como el espíritu. Cada parte de nuestro cuerpo, en cada plano, debe llevarla impresa, por esto decimos que la fe debe hacerse carne con nosotros. Así como Dios tomó su cuerpo aquí, en el mundo, así la fe en nosotros debe tomar cuerpo, y dentro de nuestra alma y nuestro corazón para poder manifestarla, porque si nosotros no tenemos fe no podemos hacer nada.

 Nuestro propósito en la vida, porque la fe es propósito espiritual, es lo que mueve al mundo; cuando el hombre cree en Dios esta creencia lleva una energía que de Él proviene y aquel que la confirma aquí en la tierra es el Espíritu Santo. Cuando el hombre obedece a Dios y esta fe se ha hecho carne en él, el Espíritu Santo asiste al hombre haciendo que esté dentro de la opción de la vida eterna. Al hombre que no tiene fe, al hombre que no persevera en la fe, al hombre que es tibio Dios lo arrojará de su boca, porque no ha hecho carne en la fe. Esto es importante, espíritu, carne y Espíritu Santo deben estar unidos para poder llegar en la gracia de Dios. Por lo tanto, la fe es imprescindible en el camino de Dios. Es como el agua para vivir. Si no tenemos agua morimos, si no tenemos fe, morimos; porque por fe se nace y por fe se vive.

 La divinidad nos dio la oportunidad de venir aquí a la tierra a cumplir con el plan de Dios, ¿y qué hizo Dios? Dio fe que el hombre naciera para que éste estuviera aquí en la tierra, aprendiera a pararse en dos pies y fuera digno de alcanzar su reino.

 Cuando dejamos nuestro último aliento entregando nuestro espíritu a Dios y vamos con fe a donde Él nos lleva, nuevamente a casa, a muchos lo que les salva es la fe, por esto a veces decimos “se salvó por su fe”.

 Cuando nosotros entramos a la pila bautismal a cambiar nuestro estado terrenal por un estado espiritual lo hacemos por medio de la fe. Ninguno va al agua a sumergirse porque quiere bañarse o quiere mojarse, todos vamos con un propósito que es la fe, y cuando salimos de esta agua bautismal, salimos renovados en el espíritu y al hacer ese convenio con Dios estamos marcando un momento donde la fe es nuestra única guía en este mundo. La fe es lo más importante que hay para caminar en este estado espiritual, el que no tiene fe puede caer al abismo, ¡cuidado!, el espíritu debe manifestarse por medio de la fe.

 La fe se aumenta al aumentar la espiritualidad por medio de la oración y del discernimiento en el espíritu, el espíritu es sabio, tiene discernimiento, e invocando a Dios, invocando al Espíritu Santo para que nos ayude a encontrar el camino de la fe. Él asiste siempre a todas las invocaciones.



por A. y A.

jueves, noviembre 24, 2011

¿Conoce Usted a la Virgen María?


 ¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARIA?

María, que en hebreo quiere decir "Señora" o según otros, "Mar profundo de Tristeza". Es la mujer con la cual se abre la promesa en la antigua alianza (Gen. 3:15) y con la cual cierra Simeón la antigua profecía (Lc. 2, 25-35). Es la Mujer que ha tenido un mayor contacto con la Santísima Trinidad en la historia. El Padre la selecciona entre todas las mujeres, El ESPÍRITU SANTO engendro un hijo en sus entrañas y la segunda persona tomo carne y sangre en su vientre. Si por Eva entró el pecado en el mundo, por la Virgen María entró la salvación.


¿POR QUE MARIA ES CENTRO DE ATAQUE HOY EN DIA?

Desde el Génesis fue profetizada "Enemistad entre la Mujer y el demonio" (Gen. 12, 13-18). También esta escrito que les hará la guerra a los hijos de la Mujer. Esta es la razón por la cual María es centro de división entre los cristianos y no de unión.

¿POR QUE LA IGLESIA ES LA GRAN DEFENSORA DE MARIA?

Por que es nuestra Madre ya que la recibimos de JESÚS en la Cruz, (Jn. 19, 25-28). Juan representa a toda la iglesia, además la gran promesa en Gn. 3, 15 dice que quienes podrían vencer a la descendencia de la serpiente, serian los hijos o descendencia de la Mujer. Nosotros somos la descendencia de la Mujer, esta Mujer es la Virgen María. Si el pueblo de Israel, son los hijos de la Fe de Abraham, nosotros somos los hijos en la Fe de María, la primera que acepto a CRISTO como Señor y salvador, la primera que recibió la unción del ESPÍRITU SANTO (Lc. 1).

¿POR QUE LA IGLESIA LLAMA A MARIA MADRE DE DIOS?

En el evangelio de San Lucas 1, 39-45, Isabel llena del ESPÍRITU SANTO dijo, "Qué favor que la Madre de mi SEÑOR venga a mí". La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kurios" que es la misma que se utiliza en la versión griega del Antiguo Testamento para traducir "Adonai". Cuando una persona habla bajo la unción del ESPÍRITU SANTO es Él quien habla, luego fue el mismo ESPÍRITU SANTO quien llama a María, Madre de Dios.

¿TUVO MARIA MÁS HIJOS?

En el evangelio de San Marcos, se mencionan cuatro hermanos de JESÚS, Santiago, José, Judas y Simón los cuales nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aha" se utiliza como hermano, tío, primo, pariente; por ejemplo en Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, sin embargo son tío y sobrino (Gen 12, 5), En el mismo evangelio de Marcos 15, 40 se nombran a Joe y Santiago hijos de María que en Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana (Aha) de la Madre de JESÚS. En Hechos 1, 13 se mencionan a Simón y Judas como seguidores del Maestro.

¿QUE RELACIÓN TUVO JOSÉ CON MARIA?

La relación de José con la Virgen María fue la de proveer legalidad y sostén al Redentor. En Mateo 2, 3 el Ángel le dice a José, "Toma al Niño y a su Madre". La forma hebrea para referirse a la mujer de José, es la Madre de JESÚS. San Mateo 1, 18 dice "No la conoció hasta que parió a su hijo primogénito". El hasta, indica anterioridad, no condiciona lo que ocurrió después, en Segunda de Samuel 6, 23 dice "Micol hija de Saúl, no tuvo más hijos hasta, que murió". Tuvo hijos después de muerta? En cuanto a primogénito no indica orden, sino consagración.

¿POR QUE LA IGLESIA DICE QUE MARIA NO TUVO PECADO?

JESÚS estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). JESÚS NO puede tener pecado por lo tanto por el poder de DIOS, María fue preservada del pecado, en tanto a su maternidad, la palabra griega que se traduce llena de gracia es: Kecharito, la cual quiere decir que fue, que es y que será llena de gracia. La gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat "Me alegro en el Dios que me salva" faltan 33 años para el calvario y la Salvación y ya María se proclama en presente Salvada.

¿POR QUE LA IGLESIA DICE QUE MARIA FUE LLEVADA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA?

Esto no está en la Biblia. La asunción de María no está bíblicamente expresada, pero está en la tradición de la Iglesia. Muchas personas se preguntan, porqué no está en la Biblia? Podríamos, responderles, tampoco Martín Lutero está y sabemos que existió.

Estos fueron hechos que sucedieron después de terminados los libros que componen los Evangelios, sin embargo aunque no está en la Biblia, esta no la contradice, pues antes de María, Henoc en Gen 5, 24 y Elías en II de Reyes 2, 11 fueron llevados en cuerpo y alma al cielo.

 ¿POR QUE LA IGLESIA LLAMA A MARIA REINA?

Dice la Palabra "El que se humilla será ensalzado". María se humilla a esclava (Lc 1, 38) y JESÚS la ensalza a lo opuesto que es, Reina, lógico ¿verdad? Además en I Reyes 2, 19 dice que en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey. JESÚS es Rey (Jn 18, 37) es heredero del reino de David (Lc 1, 32) por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo que es Rey.

¿POR QUE LOS CATÓLICOS LE ORAN A MARIA?

En Juan 2, 1-12 María demostró hasta la saciedad su poder de intercesión.

    "Pero es que hay un solo intercesor y es CRISTO".

Cierto, ante el PADRE solo existe un solo intercesor que es JESÚS, pero ante JESÚS, María intercede por nosotros. Al igual que un pastor evangélico ora por un enfermo ante JESÚS, de la misma manera María ora por nosotros.

    "Pero María esta muerta"

Falso, Lucas 20, 38 dice": Que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para El todos viven". Además Apocalipsis 6, 9-10 y 8, 3 nos muestra a las almas clamando a DIOS aún después de abandonar este mundo.

LOS CATÓLICOS ADORAN A MARIA

No, la Iglesia no se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia JESÚS y la proclamamos bendita, cumpliendo la profecía bíblica (Lc 1, 48) pero la adoración es única y propia de DIOS y María es criatura.

¿POR QUE REZAN EL ROSARIO SINO ESTA EN LA BIBLIA?

No hay oración más Bíblica que el rosario, todos los misterios están en la Biblia, el PADRE NUESTRO, también está en la Biblia y la primera parte del Ave María. El Rosario es una oración más Bíblica que muchas que se hacen en algunas iglesias. En cuanto a la repetición dice Marcos 14, 39 que JESÚS repetía muchas veces la misma oración, el rosario es una meditación en una oración.
 
    ALGUNAS PERSONAS DICEN QUE LAS APARICIONES DE MARIA SON COSAS DEL DEMONIO.

Falso, María según Apocalipsis 12, tiene la misión de anunciar la segunda venida de CRISTO, en las apariciones María no trae al mundo mensajes propios, trae un mensaje Evangélico de conversión, arrepentimiento y retorno a las Escrituras. El demonio no puede predicar conversión a JESÚS, y los frutos de Paz, conversión y alegría que se ven en las personas que asisten a estos eventos no pueden venir del maligno. Dice la Escritura que atribuir al demonio las obras de DIOS es pecado contra el ESPÍRITU SANTO y este no se perdona (Mateo 12, 22-32).


Hermanos, dice  Timoteo 2, 23-24 que la Biblia es para edificación no para discusión. Ama a María y Ella te llevará al JESÚS que tanto buscas, pues ella lo conoce muy bien, lo llevo en su vientre por nueve meses, lo alimentó, cuidó y guió por 30 años. Nadie lo conoce como Ella, nadie le da Gloria a Dios quitándole Honra a María, pues la Honra de María es la gloria de DIOS.



                         http://www.apologeticasiloe.com/

lunes, septiembre 26, 2011

YO NUNCA LLEGARÉ TARDE

Nunca llegaré tarde


Sé que pensaste que no llegaría; sé que aunque creías que lo haría, en algunos momentos dejaste de verlo; sé que en momentos gritaste pensando que no te escuchaba; sé que has dicho ¿Dónde estás?; sé que has mirado al firmamento tratando de verme; pero aunque mirabas para todas partes tratando de encontrarme, Yo Soy el que siempre he estado a tu lado, tan cerca de ti como para sentir los latidos de tu corazón. Y aquí estoy, hoy quiero decirte algo…
Hij@ mi@, muchas son las razones por las que has llorado últimamente, he visto tu lento caminar y tú esfuerzo por no dejarme, ni tomar otro camino, he sentido tus gritos, tu desesperación, he escuchado tu muchas palabras, algunas de reclamos, otras de ¿¡porque!? He visto todo lo que has hecho hasta hoy y con tristeza te digo, algunas me han herido y otras me han causado tristeza, ¿Por qué no crees en mí, aunque dices hacerlo?
Yo he estado a tu lado en cada momento, te he esforzado para que sigas adelante, te he sustentado para que no te falte nada, te he ayudado para que veas mi rostro aun en medio de la oscuridad, te he tendido mi mano y te he dicho “Aquí estoy ven y hablemos”; pero sé que en algunas veces no has podido verme a causa de tu ansiedad y desesperanza, pero aun así Yo he estado ahí para ti siempre, y aun me dices ¿Dónde estás?
¿Acaso crees que no lloro al ver que con todo mi poder he tratado de que me veas, pero parece que nunca lo harás? La lágrimas no solo son algo humano, también son Divinas, porque las lágrimas en muchos casos demuestran un amor profundo, y es por mi amor eterno hacia ti que lloro al ver que he estado siempre a tu lado pero parece que en los momentos que más dices necesitarme, no me ves y dices que Yo no estoy.
Como quieres que te diga, Hij@ mi@, que te Amo como nunca nadie jamás te Amará y que me deleito en ayudarte a seguir, me deleito en Amarte; si no fuera así no hubiera entregado a mi propio Hijo para que pudiéramos hablar y pudieras verme y aun pudieras estar conmigo por siempre; ¿acaso si tu tuvieras un hijo lo entregarías para que lo trataran de la forma en que trataron a mi Hijo Jesucristo?
Deja de mirar para otras partes y ¡Mírame! Yo estoy acá, vine hoy a ti, aunque tú no creas que sea posible, vine hoy a ti aunque no hayas creído todo este tiempo, aunque decías hacerlo, dudabas y aun dudas de que Yo sea Dios y que puedo hablarte donde sea, como sea y a la hora que quiera, a través de la persona que Yo elija para hacerlo; pero tus propios estándares han hecho que tú mismo limites mi querer hablarte, pensando que muchas cosas no pueden pasar, dime ¿Qué es imposible para mí? Yo Soy el que Soy y Yo Soy tú Dios, deja ya de hablar sin creer, de pensar sin creer, de orar sin creer; cree, porque para mí nada, absolutamente nada, es imposible.
He venido porque he visto tu dolor, y he decidido hablarte y decirte que estoy muy cerca de ti, más que tus propios latidos, más que tu corazón, más que tu sangre; vine para decirte que Te Amo Eternamente y que no mires más para otras partes, ven para que hablemos, si sientes que no puedes, yo te ayudo a seguir, pero ven hablemos, ven y háblame, ven y dime que es lo que necesitas, ven y háblame a cada momento; ¿porque sigues diciendo que soy tu Dios? pero no has entendido que Soy tu Dios, sigues creyendo que no puedo hacer ciertas cosas, sigues tú mismo limitándome, tratando de decir que puedo y que no puedo hacer.
Con amor quiero decirte que deja ya todo lo que te estorba, deja ya todo lo que te aparta poco a poco de mí, deja ya todo lo que sabes que no te está ayudando, deja ya todo lo que no te deja crecer; perdona, ve y perdona; ama, ve y ama, ayuda, ve y ayuda; deja ya todo lo que te causa un obstáculo; y si no puedes, ven que Yo sí puedo y te ayudo a hacerlo; pero ven, ¡ven! Yo estoy ahí, cerca muy cerca de ti.
Hoy vine especialmente para decirte, seca ya tus lágrimas, porque aunque no lo creyeras, vine a ayudarte, vine a mostrarte que mi poder es inalterable, imperecedero; vine a mostrarte que Yo Soy Omnipotente y mi poder está al alcance de tus manos; pero sobre todo vine para decirte que Te amo y en este mismo instante te abrazo con mis brazos; mis brazos te rodean; siente paz y tranquilidad; llora, pero llora de paz y de tranquilidad, llora para desahogarte, abrázame fuerte y siente mi amor por y para ti; siente cuanto te amo y no vuelvas a decir ¿Dónde estás?, no vuelvas a orar sin creer ni a pensar sin creer ni a hablar sin creer, porque Yo Soy el que estoy aquí abrazándote, y Yo Soy quien te ayudará siempre; ahora escucha esto… Toda tristeza ¡se va!, Todo dolor ¡se va!, toda enfermedad ¡se va!, recibe paz, recibe sanidad, recibe liberación, recibe fuerzas, recibe mi amor, y no vuelvas a pensar que estoy lejos y que me he ido de tu lado, porque nunca lo haré, a menos de que tú lo quieras; ¡Recibe sanidad! ¡Recibe liberación! ¡Recibe paz! ¡Recibe tranquilidad! ¡Recibe Fuerzas! ¡Más! ¡Más! ¡Recibe mi amor! ¡Abrázame! y siente mi amor, el que hoy he venido a mostrarte, es el mismo que te doy todos los días; seca las lágrimas de dolor, porque Yo he quitado todo eso de ti y te he dado paz, ¿la sientes? ¡Respóndeme! ¿La sientes?, ¿recibiste? ¡Respóndeme! ¿Recibiste?… Sigue adelante, Yo estoy contigo, nunca olvides que Yo estoy contigo y que estoy cerca muy cerca de ti, observándote, escuchándote y mirando lo que haces; no te preocupes por nada porque MI PROTECCIÓN VA CONTIGO, adelante, sigue adelante, y sigue luchando, YO VOY CONTIGO, Te Amo Hij@ Mi@, Bendiciones, Muchas Bendiciones; y sobre todo nunca olvides algo que muchos pero muchos han olvidado…

YO NUNCA LLEGARÉ TARDE

Autor: Juan Carlos Vidal

sábado, septiembre 24, 2011

VIVIR LA FE EN COMUNIDAD


¿Porqué hemos de vivir la fe en Comunidad? ¿Porqué es tan difícil vivirla en solitario?
Parece que vivir la fe es algo tan íntimo que cuesta mucho trabajo compartir esos sentimientos con los demás. Sin embargo creo que la fe es para vivirla en comunidad.

Si ayudas a crear una experiencia de unidad y armonía entre los miembros de una comunidad, se pueden construir hermosas fraternidades con resultados inesperadamente gratificantes para el alma.

No se trata de forzar situaciones, sino de dejarse llevar por la experiencia de compartir algo con lo que te sientes bien con personas que reman en la misma dirección que tú. Comprobarás que todos tenían el mismo destino. Se trata de tomar conciencia de Dios desde el otro.

A veces cuando formamos parte de un grupo, y no tiene por que ser un grupo cristiano, uno espera que los otros tengan una actitud concreta para hacer más cómoda la confraternización, pero la comunidad no la construyen los demás, es desde el amor que yo le pongo a la relación en común donde comienza el éxito del grupo.

Hemos de mentalizarnos que si queremos convivir con un grupo afín tenemos que hacer todo lo que esté a nuestro alcance para conservar la unidad, la comunión de intereses, la armonía grupal.

Pero, ¿cómo podemos conseguirlo?.

Para poderlo explicar, me he inspirado en algunos consejos que le he leído al padre argentino Ricardo Facci:

1º) Insistir en lo que se tiene en común, NO EN LAS DIFERENCIAS.
En un grupo de amigos puede que sea el ocio el que nos une, o las aficiones o incluso las obligaciones. En una comunidad cristiana compartimos al mismo Cristo, la fe, la espiritualidad. A medida que avanzamos en la convivencia, ponemos en común algunos aspectos de nuestra interioridad e intimidad. Pero no debemos olvidar nunca que Dios, a todos nos hizo diferentes: a cada uno nos distingue una personalidad, un carácter, capacidades determinadas. Hemos crecido con un trasfondo familiar concreto, una cultura que nos modeló en varias facetas, una educación que marcó nuestra forma de ser. Sin embargo, dentro de un grupo tendemos a exponer muchas más cosas en común que cualquier diferencia que podamos tener. Ese es el camino, el camino de la unidad, no el de la uniformidad.

La división surge cuando se enfoca la diferencia, en cambio la unidad se logra cuando nos concentramos en el amor y la comprensión a los demás.

2º) Ser objetivo en la relación entre EXPECTATIVAS Y REALIDAD.
Ser realistas cuando formamos parte de un grupo. Es fácil desanimarse por la distancia entre el ideal y la realidad de una comunidad. Sin embargo, para conseguir la UNIDAD debemos amar con pasión nuestra comunidad pese a sus imperfecciones. Quien anhela lo ideal mientras critica lo real, está mostrando una señal de inmadurez. Todos los miembros de una comunidad son pecadores, culpables, responsables de los hechos ingratos. Tú también.

Por otro lado, conformarse con la realidad sin luchar por el ideal, es señal de complacencia. La persona madura sabe que debe convivir con esta tensión. Siempre alguien nos defraudará o decepcionará, pero esto no es excusa para no tener comunión con él. ‘Con humildad y paciencia, sopórtense mutuamente por amor’ (Cfr. Ef 4,2).

Quien ama más el ideal de comunidad que a la comunidad real, se convierte en destructor de ella.

3º) Tomar la decisión de ANIMAR ANTES QUE CRITICAR.
La Palabra de Dios es muy clara en este sentido, insiste mucho en la importancia de no criticar a los miembros de la comunidad, ni compararlos, ni juzgarlos. Siempre debemos alentar a los demás con palabras que animan, que edifican; jamás, derrumbarlos con críticas destructivas.

4º) NEGARSE a escuchar chismes, y mucho más a repetirlos.
¿Qué es un chisme? Es divulgar una información cuando uno no es parte del problema, ni de la solución.

Tampoco debes escucharlos si quieres proteger tu entorno. Escuchar los chismes es como aceptar algo robado, y convierte a uno, también, en culpable del delito. ¿Qué hacer ante alguien que desea contar un tema del ausente? Responder con valentía ‘no necesito saber eso’. Las personas que cuentan chismes, también hablarán mal de ti.

¿Qué derecho tenemos de ventilar los problemas, pecados o intimidades de nuestros hermanos? Acaso, ¿tiene, quien escucha, la solución al problema? Y si no tiene la solución del problema, ¿qué sentido tiene involucrarlo con elementos negativos o que generan negatividades y animadversiones?

Debemos recordar que sin combustible se apaga el fuego: escuchar es combustible. Cuando desaparecen los chismes, finalizan las tensiones.

5º) APOYA al líder o al coordinador del grupo. No hay coordinador perfecto, pero en cualquier grupo que se precie siempre hay una persona que va por delante. La que organiza, la que plantea, la que decide, la que se equivoca. Sin embargo, Dios a través de los miembros del grupo, le dio la responsabilidad y la autoridad para construir y sostener la unidad de la comunidad.
Hay ocasiones en las que el coordinador debe resolver conflictos que se generan dentro del grupo, a veces, entre los propios miembros. Nada grato, por cierto. Hemos de apoyar a ese líder, al coordinador que tira de todos para favorecer la unidad de la comunidad. Estos, además, deben realizar la imposible tarea de que todos estén contentos. ¡Ni Jesús lo logró!
¿Qué estás haciendo para hacer que tu comunidad sea más cálida y fraterna? Hay personas de tu entorno que esperan que alguien que le de su amor y comprensión.
Todos estamos necesitados de amor.

martes, agosto 10, 2010

La Asunción de la Virgen Santísima


Asunción de Nuestra Señora
"María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda". 15 de agosto

Solemnidad
Solemnidad de la Asunción de la bienaventurada Virgen María, Madre de nuestro Dios y Señor Jesucristo, que, acabado el curso de su vida en la tierra, fue elevada en cuerpo y alma a la gloria de los cielos. Esta verdad de fe, recibida de la tradición de la Iglesia, fue definida solemnemente por el papa Pío XII en 1950.
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Un ángel se aparecía a la Virgen y le entregaba la palma diciendo: "María, levántate, te traigo esta rama de un árbol del paraíso, para que cuando mueras la lleven delante de tu cuerpo, porque vengo a anunciarte que tu Hijo te aguarda". María tomó la palma, que brillaba como el lucero matutino, y el ángel desapareció. Esta salutación angélica, eco de la de Nazaret, fue el preludio del gran acontecimiento.

Poco después, los Apóstoles, que sembraban la semilla evangélica por todas las partes del mundo, se sintieron arrastrados por una fuerza misteriosa que les llevaba a Jerusalén en medio del silencio de la noche. Sin saber cómo, se encontraron reunidos en torno de aquel lecho, hecho con efluvios de altar, en que la Madre de su Maestro aguardaba la venida de la muerte. En sus burdas túnicas blanqueaba todavía, como plata desecha, el polvo de los caminos: en sus arrugadas frentes brillaba como un nimbo la gloria del apostolado. Se oyó de repente un trueno fragoroso; al mismo tiempo, la habitación de llenó de perfumes, y Cristo apareció en ella con un cortejo de serafines vestidos de dalmáticas de fuego.


Arriba, los coros angélicos cantaban dulces melodías; abajo, el Hijo decía a su Madre: "Ven, escogida mía, yo te colocaré sobre un trono resplandeciente, porque he deseado tu belleza". Y María respondió: "Mi alma engrandece al Señor". Al mismo tiempo, su espíritu se desprendía de la tierra y Cristo desaparecía con él entre nubes luminosas, espirales de incienso y misteriosas armonías. El corazón que no sabía de pecado, había cesado de latir; pero un halo divino iluminaba la carne nunca manchada. Por las venas no corría la sangre, sino luz que fulguraba como a través de un cristal.

Después del primer estupor, se levantó Pedro y dijo a sus compañeros: "Obrad, hermanos, con amorosa diligencia; tomad ese cuerpo, más puro que el sol de la madrugada; fuera de la ciudad encontraréis un sepulcro nuevo. Velad junto al monumento hasta que veáis cosas prodigiosas". Se formó un cortejo. Las vírgenes iniciaron el desfile; tras ellas iban los Apóstoles salmodiando con antorchas en las manos, y en medio caminaba san Juan, llevando la palma simbólica. Coros de ángeles agitaban sus alas sobre la comitiva, y del Cielo bajaba una voz que decía: "No te abandonaré, margarita mía, no te abandonaré; porque fuiste templo del Espíritu Santo y habitación del Inefable". Acudieron los judíos con intención de arrebatar los sagrados despojos. Todos quedaron ciegos repentinamente, y uno de ellos, el príncipe de los sacerdotes, recobró la vista al pronunciar estas palabras: "Creo que María es el templo de Dios".

Al tercer día, los Apóstoles que velaban en torno al sepulcro oyeron una voz muy conocida, que repetía las antiguas palabras del Cenáculo: "La paz sea con vosotros". Era Jesús, que venía a llevarse el cuerpo de su Madre. Temblando de amor y de respeto, el Arcángel San Miguel lo arrebató del sepulcro, y, unido al alma para siempre, fue dulcemente colocado en una carroza de luz y transportado a las alturas. En este momento aparece Tomás sudoroso y jadeante. Siempre llega tarde; pero esta vez tiene una buena excusa: viene de la India lejana. Interroga y escudriña; es inútil, en el sepulcro sólo quedan aromas de jazmines y azahares. En los aires una estela luminosa, que se extingue lentamente, y algo que parece moverse y que se acerca lentamente hasta caer junto a los pies del Apóstol. Es el cinturón que le envía la virgen en señal de despedida.

Esta bella leyenda iluminó en otros siglos la vida de los cristianos con soberanas claridades.

Nunca la Iglesia quiso incorporarla a sus libros litúrgicos, pero la dejó correr libremente para edificación de los fieles. Penetró en todos los países, iluminó a los artistas e inspiró a los poetas. Parece que resurgió, una vez más, en el valle de Josafat, allá donde los cruzados encontraron el sepulcro en el que se habían obrado tantas maravillas y sobre el cual suspendieron tantas lámparas. Como la piedad popular quiere saber, pidiendo certezas y realidades, la leyenda dorada aparece con los rasgos con que el oriental sabe tejerlos entre el perfume del incienso y azahares, adornada con estallidos y decorada con ángeles y pompas del Cielo. Se difunde en el siglo V en Oriente con el nombre de un discípulo de San Juan, Melitón de Sardes, Gregorio de Tours la pasa a las Galias, los españoles la leen en el fervor de la reconquista con peregrinos detalles y toda la Cristiandad busca en ella durante la Edad Media alimento de fe y entusiasmo religioso.

Ni fecha, ni lugar. ¿Cómo fue el prodigio? Escudriñando la Tradición hay un velo impenetrable. San Agustín dice que pasó por la muerte, pero no se quedó en ella. Los Orientales gustan de llamarla Dormición con ánimo de afirmar la diferencia. ¿Tránsito? Separación inefable. Ni el Areopagita, ni Epifanio, ni Dante acertaron a describir lo real indescriptible, inefable: el último eslabón de la cadena que se inicia con la Inmaculada Concepción y, despertando secretos armónicos, apostilla la Asunción con la Coronación que el arte de Fra Angélico se atreve a plasmar con pasta conservada en el Louvre. La Iglesia celebra, junto al Resucitado Hijo triunfante, a la Madre, singularmente redimida, Glorificada desde la Traslación.



martes, julio 20, 2010

"Señor Enseñanos a Orar"


Evangelio: Lucas 11, 1-13

Padre Nuestro

La oración del Padre Nuestro es una oración que solamente un discípulo puede rezar. Es la oración que solamente alguien que esta realmente comprometido con Jesucristo pueden llevar a sus labios y darle sentido.

Fijemos por unos instantes en el orden de las peticiones en el padre nuestro. Las primeras tres peticiones tienen que ver con Dios y con la gloria que se le debe dar a Dios. Las segundas tres peticiones tienen que ver con nosotros, y nuestras necesidades en esta vida.

El Padre Nuestro trae la totalidad de la vida humana a la presencia de Dios y trae la totalidad de Dios a nuestras vidas.

Cuando pedimos el pan diario para sostener nuestra vida terrenal. Esta petición va directamente a Dios, Padre, el Creador, el que sostiene la vida.

Cuando pedimos el perdón de nuestras culpas, esa petición va inmediatamente a Dios, el Hijo, Jesucristo, nuestro Salvador y Redentor.

Cuando pedimos que se nos libre de la tentación, del mal, esa petición va inmediatamente a Dios, Espíritu Santo, el Consolador, el Fortalecedor, La Guía, el Guardián de nuestro caminar.

De la manera mas sorprendente, la segunda parte del Padre Nuestro recoge el presente, el pasado, y el futuro de la vida entera de cada ser humano y la presenta a Dios Padre, a Dios Hijo, y a Dios Espíritu Santo en toda su plenitud.

En el Padre Nuestro con el que empezamos cada misterio del Santísimo Rosario, Jesús nos enseña a poner en las manos de Dios toda nuestra vida, todo lo que somos y sonamos con ser, y nos enseña también a traer a Dios, a acercar a Dios a cada una de nuestras vidas.

Pidamos a nuestra Madre, la Madre de Dios que nos enseñe a descubrir cada vez que rezamos el Rosario los misterios de nuestra salvación, la verdad del Dios que se hizo uno como nosotros, y el camino de la felicidad humana que saborearemos en cada ave María, en cada misterio, en cada gloria, en cada padrenuestro.

Las lecturas de hoy nos están invitando a evaluar nuestra relación con Dios. Y esta evaluación sólo se puede hacer en los momentos de oración. Las lecturas de este domingo nos están invitando a preguntarnos si nuestra relación con Dios es parecida relación tierna y cercana entre un Pastor y sus ovejas.

¿Vemos a Dios como Padre?

¿Es Dios para nosotros el Padre que conoce nuestros nombres y que nos llama a cada uno por su nombre?

¿Es Dios para nosotros el Padre que conoce nuestro corazón, nuestras debilidades y nuestras grandezas?

¿Somos capaces de identificar la voz de Dios en nuestra vida diaria?

¿Cuando El nos llama a compartir su vida, su vida abundante, somos capaces de escucharle y seguirle al reconocer su voz?

¿O tal vez escuchamos las voces de dioses extraños que nos empujan al pecado y a la autodestrucción?

¿Sentimos que somos parte de su familia, que somos de El y El está entre nosotros?

Si le escuchamos, El no permitirá que nos despeñemos en algún precipicio, o que nos perdamos, o que un extraño nos robe el alma o nos haga perder el corazón. Si sabemos pedir al Padre, El nos llevará a esos verdes pastos donde reina la felicidad, la paz, y la alegría. Si aprendemos a rezar con humildad a nuestro Padre que esta en el Cielo, El nos llevará por el sendero justo de su Reino y su amor y su misericordia nos acompañaran toda la vida. Nos conducirá hacia fuentes tranquilas donde poder reparar nuestras fuerzas después de acudir a El en momentos de amargura, de desconsuelo, de miedo o de dolor.

Si tenemos una relación madura con Dios, nada habremos de temer. Aunque los problemas y las adversidades de la vida nos hagan caminar por noches oscuras, nada temeremos, porque al escucharlo, habremos aprendido la lección más importante que todo cristiano debe saber: que El va con nosotros, y su amor y su Espíritu nos traerán sosiego, paz, armonía, y el verdadero sentido de nuestras vidas. Si en nuestra relación con Dios, si en nuestra oración, lo vemos, lo sentimos, y lo escuchamos, nada nos faltará.

W. Candanedo-Guevara, O.P.

WCandanedo@opsouth.org

jueves, septiembre 15, 2005

La Venida del Cordero


Al despertar de cada día debemos darle gracias a DIOS pues él es tan bueno que atraza su venida, solo para ver quien mas se arrepiente, sé que el camino de DIOS es duro, y demasiado extrecho pero después recibirás una gran recompensa, que esperas escribe tu nombre en el Libro de la Vida.

lunes, septiembre 12, 2005

HABLA CON EL !NO TENGA MIEDO!


CONVERSACIÓN CON DIOS

HOMBRE: Padre Nuestro que estas en los cielos.
DIOS: Si. Aquí estoy..
HOMBRE: Por favor ... no me interrumpa. ¡Estoy rezando!
DIOS: ¡Pero tu me llamaste!..
HOMBRE: ¿Llamé? No llamé a nadie. Estoy rezando.... Padre Nuestro que estas en los cielos...
DIOS: ¡¡¡Ah!!! Eres tú nuevamente.
HOMBRE: ¿Cómo?
DIOS: ¡Me llamaste! Tú dijiste: Padre Nuestro que estás en los Cielos. Estoy aquí. ¿En que te puedo ayudar?
HOMBRE: Pero no quise decir eso. Estoy rezando. Rezo el Padrenuestro todos los días, me siento bien rezando así. Es como cumplir con un deber. Y no me siento bien hasta cumplirlo.
DIOS: Pero ¿cómo puedes decir Padre Nuestro sin pensar que todos son tus Hermanos, ¿Cómo puedes decir que estás en los cielos, si no sabes que el cielo es paz, que el cielo es amor a todos...
HOMBRE: Es que realmente no había pensado en eso.
DIOS: Pero... prosigue tu oración
HOMBRE: Santificado sea tu nombre...
DIOS: ¡Espera ahí! ¿Qué quieres decir con eso?
HOMBRE: Quiero decir... quiero decir... lo que significa. ¿Cómo lo voy a saber? Es parte de la oración. ¡Solo eso!
DIOS: Santificado significa digno de respeto, santo, sagrado.
HOMBRE: Ahora entendí. Pero nunca había pensado en el sentido de la palabra SANTIFICADO. "Venga a nosotros tu reino, hágase tu voluntad, así en la tierra como en el cielo..."
DIOS: ¿Estás hablando en serio?
HOMBRE: Claro! ¿Por qué no?
DIOS: ¿Y que haces tú para que eso suceda?
HOMBRE: ¿Cómo qué hago? ¡Nada! Es que es parte de la oración, hablando de eso... sería bueno que el Señor tuviera un control de todo lo que acontece en el cielo y en la tierra también.
DIOS: ¿Tengo control sobre ti?
HOMBRE: Bueno... ¡Yo voy a la Iglesia!
DIOS: ¡No fue eso lo que te pregunté! ¿Qué tal el modo en que tratas a tus hermanos, la forma en que gastas tu dinero, el mucho tiempo que das a la televisión, las propagandas por las que corres detrás, y el poco tiempo que me dedicas a Mi?
HOMBRE: Por favor, ¡Para de criticar!
DIOS: Disculpa. Pensé que estabas pidiendo que se haga mi voluntad. Si eso fuera a acontecer.. ¿Qué hacer con aquellos que rezan y aceptan mi voluntad, el frío, el calor, la lluvia, la naturaleza, la comunidad....
HOMBRE: Es cierto, tienes razón. Nunca acepto tu voluntad, pues reclamo por todo. Si mandas lluvia, pido sol.. si mandas sol me quejo del calor, si mandas frío, continuo reclamando; pido salud, pero no cuido de ella, dejo de alimentarme o como mucho.
DIOS: Excelente que reconozca todo eso. Vamos a trabajar juntos tú y yo. Vamos a tener victorias y derrotas. Me está gustando mucho tu nueva actitud.
HOMBRE: Oye Señor, preciso terminar ahora, esta oración está demorando mucho más de lo acostumbrado. Continúo..."el pan nuestro de cada día dánoslo hoy"...
DIOS: ¡Para ahí! ¿Me estas pidiendo pan material? No solo de pan vive el hombre sino también de Mi Palabra. Cuando Me pidas el pan, acuérdate de aquellos que no lo tienen. ¡Puedes pedirme lo que quieras, deja que me vea como un Padre amoroso! Estoy interesado en la última parte de tu oración, continúa...
HOMBRE: "Perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden..."
DIOS: ¿Y tu hermano despreciado?
HOMBRE: ¿Ves? Oye Señor, él me criticó muchas veces y no era verdad lo que decía. Ahora no consigo perdonarlo. Necesito vengarme.
DIOS: Pero.. ¿Y tu oración? ¿Qué quieres decir con tu oración? Tú me llamaste y estoy aquí, quiero que salgas de aquí transformado, me gusta que seas honesto. Pero no es bueno cargar con el peso de la ira dentro de ti! ¿Entiendes?
HOMBRE: Entiendo que me sentiría mejor si me vengara.
DIOS: ¡No! Te vas a sentir peor. La venganza no es buena como parece. Piensa en la tristeza que me causarías, piensa en tu tristeza ahora. Yo puedo cambiar todo para ti. Basta que tú lo quieras.
HOMBRE: ¿Puedes? ¿Pero cómo?
DIOS: Perdona a tu hermano, y Yo te perdonaré a ti y te aliviaré.
HOMBRE: Pero Señor.. no puedo perdonarlo.
DIOS: ¡Entonces no me pidas perdón tampoco!
HOMBRE: ¡Estás acertado! Pero solo quería vengarme, quiero la paz Señor. Está bien, está bien: perdono a todos, pero ayúdame Señor!. Muéstrame el camino a seguir.
DIOS: Esto que pides es maravilloso, estoy muy feliz contigo. Y tú... ¿Cómo te estas sintiendo?
HOMBRE: ¡Bien, muy bien! A decir verdad, nunca me había sentido así. Es muy bueno hablar con Dios.
DIOS: Ahora terminemos la oración.. prosigue...
HOMBRE: "No nos dejes caer en la tentación y líbranos del mal..."
DIOS: Excelente, voy a hacer justamente eso, pero no te pongas en situaciones donde puedas ser tentado.
HOMBRE: y ahora.. ¿Qué quieres decir con eso?
DIOS: Deja de andar en compañía de personas que te llevan a participar de cosas sucias, secretas. Abandona la maldad, el odio. Todo eso te lleva al camino errado. No uses todo eso como salida de emergencia.
HOMBRE: ¡No te entiendo!
DIOS: ¡Claro que entiendes! Has hecho conmigo eso varias veces. Vas por el camino equivocado y luego corres a pedirme socorro.
HOMBRE: Tengo mucha vergüenza, perdóname Señor.
DIOS: ¡Claro que te perdono! Siempre perdono a quien está dispuesto a perdonar también. Pero cuando me vuelvas a llamar acuérdate de nuestra conversación, medita cada palabra que dices. Termina tu oración.
HOMBRE: ¿Terminar? Ah, sí, "AMEN!"
DIOS: ¿Y qué quiere decir "Amén"?
HOMBRE: No lo sé. Es el final de la oración.
DIOS: Debes decir AMEN cuando aceptas todo lo que quiero, cuando concuerdas con mi voluntad, cuando sigues mis mandamientos, porque AMEN quiere decir ASÍ SEA, estoy de acuerdo con todo lo que oré.
HOMBRE: Señor, gracias por enseñarme esta oración, y ahora gracias también por hacérmela entender.
DIOS: Yo amo a todos mis hijos, pero amo más a aquellos que quieren salir del error, a aquellos que quieren ser libres del pecado. ¡Te bendigo, y permanece en mi paz!
HOMBRE: ¡Gracias Señor! ¡Estoy muy feliz de saber que eres mi amigo!

viernes, septiembre 09, 2005

Jesus dijo a sus Apostoles



Mi testimonio sí tiene valor, aunque lo dé yo mismo a mi favor. Pues yo sé de dónde vine y a dónde voy; en cambio, ustedes no lo saben. Ustedes juzgan según los criterios humanos. Yo no juzgo a nadie; pero si juzgo, mi juicio está de acuerdo con la verdad, porque no juzgo yo solo, sino que el Padre que me envió juzga conmigo. En la ley de ustedes está escrito que cuando los testigos dicen lo mismo, su testimonio tiene valor. Pues bien, yo mismo soy un testigo a mi favor, y el Padre que me envió es el otro testigo.