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jueves, agosto 30, 2018

¿Cuál es mi cruz, Señor?



La cruz que cada uno recibe, tiene sentido y el Señor la preparado bien para cada uno de nosotros.

Una vez una persona buscaba al Señor. Le habían comentado de una invitación que hacía a todos para llegar hasta su Reino, donde dicen que tenía reservada una morada para cada uno de sus amigos, y él también tenía ganas de ser amigo del Señor. ¿Por qué no? Si otros lo habían logrado, ¿qué le impedía a él llegar a ser uno de ellos?

Averiguando acerca del paradero, se enteró de que el Señor se había ido monte adentro con un hacha, a fin de preparar para cada uno de sus amigos, lo que necesitaría para el viaje y se largó a campearlo. Los golpes del hacha lo fueron guiando hasta una isleta. Atravesó el bosque tratando de acercarse al lugar de donde provenían los golpes. Al fin llegó y se encontró con el mismísimo Señor que estaba preparando las cruces para cada uno de sus amigos, antes de partir hacia su casa, a fin de disponer un lugar para cada uno.
 - ¿Qué estás haciendo? -le preguntó el joven al Señor.

-Estoy preparando a cada uno de mis amigos la cruz con la que tendrán que cargar para seguirme y así poder entrar en mi Reino.

- ¿Puedo ser yo también uno de tus amigos? -volvió a preguntar el muchacho-

- ¡Claro que sí! -le dijo Jesús-. Es lo que estaba esperando que me pidieras. Si quieres serlo de verdad, tendrás que tomar también tu cruz y seguir mis huellas. Porque yo tengo que adelantarme para ir a prepararles un lugar.

- ¿Cuál es mi cruz, Señor? -Esta que acabo de hacer. Sabiendo que venías y viendo que los obstáculos no te detenían, me puse a preparártela especialmente y con cariño para ti.

La verdad que muy, muy preparada no estaba. Se trataba prácticamente de dos troncos cortados a hacha, sin ningún tipo de terminación ni arreglos. Las ramas de los troncos habían sido cortadas de abajo hacia arriba, por lo que sobresalían pedazos por todas partes. Era una cruz de madera dura, bastante pesada, y sobre todo muy mal terminada. El joven al verla pensó que el Señor no se había esmerado demasiado en preparársela. Pero como quería realmente entrar en el Reino, se decidió a cargarla sobre sus hombros, comenzando el largo camino, con la mirada en las huellas del Maestro. Y cargó la incómoda cruz. Hizo también su aparición el diablo, es su costumbre hacerse presente en estas ocasiones, y en aquella circunstancia no fue diferente, porque donde anda Dios, acude el diablo.

Desde atrás le pegó el grito al joven que ya se había puesto en camino.

- ¡Olvidaste algo! Extrañado por aquella llamada, miró hacia atrás y vio al diablo muy comedido, que se acercaba sonriente con el hacha en la mano para entregársela.

-Pero ¿cómo? ¿También tengo que llevarme el hacha? - preguntó molesto el muchacho.

-No sé -dijo el diablo haciéndose el inocente. Pero creo es conveniente que te la lleves por lo que pueda pasar en el camino. Por lo demás, sería una lástima dejar abandonada un hacha tan linda.

La propuesta le pareció tan razonable, que, sin pensar demasiado, tomó el hacha y reanudó su camino. Duro camino, por varias cosas. Primero, y, sobre todo, por la soledad. Él creía que lo haría con la visible compañía del Maestro. Pero resulta que se había ido, dejando sólo sus huellas.

Siempre la cruz encierra la soledad, y a veces la ausencia que más duele en este camino es la de no sentir a Dios a nuestro lado. Algo así como si nos hubiera abandonado.

El camino también era duro por otros motivos. En realidad, no había camino. Simplemente eran huellas por el monte. Hacía frío en aquel invierno y la cruz era pesada. Sobre todo, era molesta por su falta de terminación. Parecía como que las salientes se empeñaran en engancharse por todas partes a fin de retenerlo. Y se le incrustaban en la piel para hacerle más doloroso el camino.

Una noche particularmente fría y llena de soledad, se detuvo a descansar en un descampado.
Depositó la cruz en el suelo, a la vez que tomó conciencia de la utilidad que podría brindarle el hacha. Quizá el Maligno -que lo seguía a escondidas- ayudó un poco arrimándole la idea mediante el brillo del instrumento.

Lo cierto es que el joven se puso a arreglar la cruz. Con calma y despacito le fue quitando los nudos que más le molestaban, suprimiendo aquellos muñones de ramas mal cortadas, que tantos disgustos le estaban proporcionando en el camino. Y consiguió dos cosas.

Primero, mejorar el madero. Y segundo, se agenció de un montoncito de leña que le vino como mandado a pedir para prepararse una hoguera con el que calentar sus manos ateridas. Y así esa noche durmió tranquilo.

A la mañana siguiente reanudó su camino. Y noche a noche su cruz fue mejorada, pulida por el trabajo que en ella iba realizando.
Mientras su cruz mejoraba y se hacía más llevadera, conseguía también tener la madera necesaria para hacer fuego cada noche.

Casi se sintió agradecido al demonio porque le había hecho traerse el hacha consigo.
Después de todo había sido una suerte contar con aquel instrumento que le permitía el trabajo sobre su cruz.

Estaba satisfecho con la tarea, y hasta sentía un pequeño orgullo por su obra de arte. La cruz tenía ahora un tamaño razonable y un peso mucho menor. Bien pulida, brillaba a los rayos del sol, y casi no molestaba al cargarla sobre sus hombros. Achicándola un poco más, llegaría finalmente a poder levantarla con una sola mano como un estandarte para así identificarse ante los demás como seguidor del crucificado. Y si le daban tiempo, podría llegar a acondicionarla hasta tal punto que llegaría al Reino con la cruz colgada de una cadenita al cuello como un adorno sobre su pecho, para alegría de Dios y testimonio ante los demás.

Y de este modo consiguió su meta, es decir, sus metas. Porque para cuando llegó a las murallas del Reino, se dio cuenta de que, gracias a su trabajo, estaba descansado y además podía presentar una cruz muy bonita, que ciertamente quedaría como recuerdo en la Casa del Padre. Pero no todo fue tan sencillo. Resulta que la puerta de entrada al Reino estaba colocada en lo alto de la muralla. Se trataba de una puerta estrecha, abierta casi como ventana a una altura imposible de alcanzar.

Llamó a gritos, anunciando su llegada. Y desde lo alto se le apareció el Señor invitándolo a entrar.

-Pero, ¿cómo, Señor? No puedo. La puerta está demasiado alta y no la alcanzo.

-Apoya la cruz contra la muralla y luego trepa por ella utilizándola como escalera -le respondió Jesús-. Yo te la dejé a propósito los nudos para que te sirviera. Además, tiene el tamaño justo para que puedas llegar hasta la entrada.
En ese momento el joven se dio cuenta de que realmente la cruz recibida había tenido sentido y que de verdad el Señor la había preparado bien. Sin embargo, ya era tarde. Su pequeña cruz, pulida, y recortada, le parecía ahora un juguete inútil.

Era muy bonita pero no le servía para entrar. El diablo, astuto como siempre, había resultado mal consejero y peor amigo.

Pero, el Señor, es bondadoso y compasivo. No podía ignorar la buena voluntad del muchacho y su generosidad en querer seguirlo. Por eso le dio un consejo y otra oportunidad.

-Vuelve sobre tus pasos. Seguramente en el camino encontrarás a alguno que ya no puede más, y ha quedado aplastado bajo su cruz. Ayúdale tú a traerla. De esta manera tú le posibilitarás que logre hacer su camino y llegue. Y él te ayudará a ti, a que puedas entrar….

| Fuente: Catholic.net

El Padre Nuestro (Oración Perfecta)

¿Por qué decimos que el Padre nuestro es la Oración Perfecta?
Simplemente porque en ella está resumido todo lo concerniente a Dios, la fe y la esperanza del hombre.
A grandes rasgos podemos observar dos grandes secciones: la primera concerniente a las “cosas” y a la alabanza de Dios y la segunda referente a las necesidades humanas.
Siendo el Padre nuestro la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, seguramente es la primera oración que aprendimos de memoria.
En esta oración se nos invita a orar con sencillez y humildad de corazón, reconociendo nuestra necesidad de Dios y admitiendo nuestras propias debilidades, pidiendo las cosas en el orden que nos conviene, aceptando que Dios sabe las cosas que son mejor para nosotros.
Al rezar esta oración, no solo debemos repetir sin pensar o fijarnos en lo que estamos diciendo, vivir la oración y meditarla profundamente.
El Padrenuestro está conformado por un saludo inicial y siete peticiones: 3 referidas a Dios y cuatro referidas a la tierra.
Saludo
PADRE NUESTRO QUE ESTÁS EN EL CIELO. Con esta pequeña frase nos ponemos en presencia de Dios para adorarle, amarle y bendecirle. Al llamarle Padre, nosotros nos reconocemos como hijos suyos. “Padre Nuestro” porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos. El cielo no es un lugar sino una manera de estar. Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios puede habitar en nosotros si se lo permitimos.
SANTIFICADO SEA TU NOMBRE: Con esto decimos que Dios sea alabado, santificado en cada nación, en cada hombre. Expresamos a Dios nuestro deseo de que todos los hombres lo conozcan y le estén agradecidos por su amor, comprometiéndonos a honrarlo con nuestros actos.
VENGA A NOSOTROS TU REINO: Al hablar del Reino de Dios, nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a tener a Cristo en nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino; y también nos referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida final del Reino de Dios.
HÁGASE TU VOLUNTAD EN LA TIERRA COMOEN EL CIELO: La voluntad de Dios, lo que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es que lleguemos a estar con Él.
Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Es imitar a Cristo al momento de ser entregado “… no sea mi voluntad sino la tuya…”, poniéndonos en sus manos y entregándonos en un todo a Él, es a la vez imitar a María al momento de la anunciación “… he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según has dicho…”.
DANOS HOY NUESTRO PAN DE CADA DÍA: Al decir “danos” nos estamos dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige un hijo a un padre.
Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales.
PERDONA NUESTRAS OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el amor de Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro que no perdone los demás. Este perdón debe nacer del fondo del corazón. Para esto necesitamos de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el amor es más fuerte que el pecado. “…perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen…”
NO NOS DEJES CAER EN TENTACIÓN: El pecado es el fruto de consentir la tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el demonio para obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.
Y LÍBRANOS DEL MAL: El mal es Satanás, el ángel rebelde. La pedimos a Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos por los males presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia para la venida de Cristo.
AMÉN: Así sea.
Al rezar el Padrenuestro, le estás pidiendo a Dios todo lo que necesitas para esta vida y para la vida eterna, no se trata solamente de una repetición sin sentido aparente. El Padrenuestro es un darle gracias, es alabar y adorar a Dios, es solicitar sus bendiciones para nuestra vida y es un acercarnos cada vez más a Él. Es una forma más de estar en comunión con el que es tres veces Santo, el que es trino y uno, el que es TODO.

miércoles, junio 14, 2017

ORACIÓN CORPUS CHRISTI

PARA NIÑOS: 




Me gusta Comulgar, Señor.

Me gusta recibir tu Cuerpo hecho pan de Vida. 

Dame fuerzas para vivir como Tú nos enseñas: 
amando a todos y haciendo el bien.

Te pido que cada vez que comulgue 
cambie mi corazón.

Que crezca en la comprensión, 
el perdón y la generosidad con los demás.

Ayúdame a ser cada día mejor hijo, 
mejor hermano, mejor amigo, mejor cristiano.

Que este Alimento que recibo 
me fortalezca y me de más fe, 
me ayude a amar más
y mejor a los demás.

Gracias Señor por ser
nuestro Pan de cada día.


viernes, octubre 16, 2015

ALERTA CHILE CATÓLICO


CONSTATAMOS:

v Que Chile es el país más manipulado por los medios de comunicación.
v Que los medios de comunicaciones han contribuido en enrolar personas e instituciones.
v ¡Que todo es farándula! Solo cuenta mirar lo malo de nuestra sociedad.
v Que los tribunales de justicia son presionados por los medios de comunicación.
v Que los países cultos dan las noticias. En Chile dan las noticias, las interpretan y quieren que pensemos según sus intereses e ideologías.
v Que hay persecución abierta contra la iglesia y contra la jerarquía, Obispos, Cardenales y Papa.
v Que Karadima fue condenado por la iglesia, la justicia civil y la sociedad.
v Que el mal de la iglesia está dentro y fuera de esta, con la colaboración ingenua de sacerdotes y laicos, que buscan protagonismo mediático en los medios de comunicación.
v Que el Papa tiene razón, cuando dice que es tonto el que se deja llevar y manipular por los otros.

¡UNA GOTA DE PETROLEO NO DESTRUYE EL MAR DE BIEN QUE HACE LA IGLESIA!

PROPONEMOS:

v Ser más positivos en mirar nuestra sociedad e instituciones. En la realidad de cada día hay más bien que el mal que se comunica.
v Recuperar el respeto para fomentar un ambiente más sano de convivencia para nuestro país.
v Recuperar las confianzas, porque no todo son malos y un peligro para la sociedad. Agradecemos aquellos sacerdotes y laicos que por su entrega y testimonio comunican la buena noticia de Jesús.

DESEAMOS:

v Que los chilenos tengamos una capacidad de crítica para pensar, sin ser manejados y manipulados por los falsos profetas de nuestra sociedad.

¡NO TENGAN MIEDO! Confiemos en CRISTO que cumple sus promesas:

“YO ESTARÉ CON USTEDES HASTA EL FIN DEL MUNDO”

¡SI ESTAS DE ACUERDO, HAZ UNA FOTOCOPIA PARA TUS AMIGOS!

lunes, noviembre 11, 2013

María en la vida oculta de Jesús


María en la vida oculta de Jesús

Una vida humilde y oscura a los ojos del mundo puede irradiar el amor y la paz de Cristo.

 Los evangelios ofrecen pocas y escuetas noticias sobre los años que la Sagrada Familia vivió en Nazaret. San Mateo refiere que san José, después del regreso de Egipto, tomó la decisión de establecer la morada de la Sagrada Familia en Nazaret (cf. Mt 2, 22-23), pero no da ninguna otra información, excepto que José era carpintero (cf. Mt 13, 55). Por su parte, san Lucas habla dos veces de la vuelta de la Sagrada Familia a Nazaret (cf. Lc 2, 39 y 51) y da dos breves indicaciones sobre los años de la niñez de Jesús, antes y después del episodio de la peregrinación a Jerusalén: "El niño crecía y se fortalecía, llenándose de sabiduría; y la gracia de Dios estaba sobre Él" (Lc 2, 40), y "Jesús progresaba en sabiduría, en estatura y en gracia ante Dios y ante los hombres" (Lc 2, 52).

Al hacer estas breves anotaciones sobre la vida de Jesús, san Lucas refiere probablemente los recuerdos de María acerca de ese periodo de profunda intimidad con su Hijo. La unión entre Jesús y la "llena de gracia" supera con mucho la que normalmente existe entre una madre y un hijo, porque está arraigada en una particular condición sobrenatural y está reforzada por la especial conformidad de ambos con la voluntad divina.

 Así pues, podemos deducir que el clima de serenidad y paz que existía en la casa de Nazaret y la constante orientación hacia el cumplimiento del proyecto divino conferían a la unión entre la madre y el hijo una profundidad extraordinaria e irrepetible.

En María la conciencia de que cumplía una misión que Dios le había encomendado atribuía un significado más alto a su vida diaria. Los sencillos y humildes quehaceres de cada día asumían, a sus ojos, un valor singular, pues los vivía como servicio a la misión de Cristo.

El ejemplo de María ilumina y estimula la experiencia de tantas mujeres que realizan sus labores diarias exclusivamente entre las paredes del hogar. Se trata de un trabajo humilde, oculto, repetitivo que, a menudo, no se aprecia bastante. Con todo, los muchos años que vivió María en la casa de Nazaret revelan sus enormes potencialidades de amor auténtico y, por consiguiente, de salvación. En efecto, la sencillez de la vida de tantas amas de casa, que consideran como misión de servicio y de amor, encierra un valor extraordinario a los ojos del Señor.

Y se puede muy bien decir que para María la vida en Nazaret no estaba dominada por la monotonía. En el contacto con Jesús, mientras crecía, se esforzaba por penetrar en el misterio de su Hijo, contemplando y adorando. Dice san Lucas: "María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su corazón" (Lc 2, 19; cf. 2, 51).

"Todas estas cosas" son los acontecimientos de los que ella había sido, a la vez, protagonista y espectadora, comenzando por la Anunciación, pero sobre todo es la vida del Niño. Cada día de intimidad con él constituye una invitación a conocerlo mejor, a descubrir más profundamente el significado de su presencia y el misterio de su persona.

Alguien podría pensar que a María le resultaba fácil creer, dado que vivía a diario en contacto con Jesús. Pero es preciso recordar, al respecto, que habitualmente permanecían ocultos los aspectos singulares de la personalidad de su Hijo. Aunque su manera de actuar era ejemplar, él vivía una vida semejante a la de tantos coetáneos suyos.

Durante los treinta años de su permanencia en Nazaret, Jesús no revela sus cualidades sobrenaturales y no realiza gestos prodigiosos. Ante las primeras manifestaciones extraordinarias de su personalidad, relacionadas con el inicio de su predicación, sus familiares (llamados en el evangelio "hermanos") se asumen -según una interpretación- la responsabilidad de devolverlo a su casa, porque consideran que su comportamiento no es normal (cf. Mc 3, 21).

En el clima de Nazaret, digno y marcado por el trabajo, María se esforzaba por comprender la trama providencial de la misión de su Hijo. A este respecto, para la Madre fue objeto de particular reflexión la frase que Jesús pronunció en el templo de Jerusalén a la edad de doce años: "¿No sabíais que debo ocuparme de las cosas de mi Padre?" (Lc 2, 49). Meditando en esas palabras, María podía comprender mejor el sentido de la filiación divina de Jesús y el de su maternidad, esforzándose por descubrir en el comportamiento de su Hijo los rasgos que revelaban su semejanza con Aquel que él llamaba "mi Padre".

La comunión de vida con Jesús, en la casa de Nazaret, llevó a María no sólo a avanzar "en la peregrinación de la fe" (Lumen gentium, 58), sino también en la esperanza. Esta virtud, alimentada y sostenida en el recuerdo de la Anunciación y de las palabras de Simeón, abraza toda su existencia terrena, pero la practicó particularmente en los treinta años de silencio y ocultamiento que pasó en Nazaret.

Entre las paredes del hogar la Virgen vive la esperanza de forma excelsa; sabe que no puede quedar defraudada, aunque no conoce los tiempos y los modos con que Dios realizará su promesa. En la oscuridad de la fe, y a falta de signos extraordinarios que anuncien el inicio de la misión mesiánica de su Hijo, ella espera, más allá de toda evidencia, aguardando de Dios el cumplimiento de la promesa.

La casa de Nazaret, ambiente de crecimiento de la fe y de la esperanza, se convierte en lugar de un alto testimonio de la caridad. El amor que Cristo deseaba extender en el mundo se enciende y arde ante todo en el corazón de la Madre; es precisamente en el hogar donde se prepara el anuncio del evangelio de la caridad divina.

Dirigiendo la mirada a Nazaret y contemplando el misterio de la vida oculta de Jesús y de la Virgen, somos invitados a meditar una vez más en el misterio de nuestra vida misma que, como recuerda san Pablo, "está oculta con Cristo en Dios" (Col 3, 3).

A menudo se trata de una vida humilde y oscura a los ojos del mundo, pero que, en la escuela de María, puede revelar potencialidades inesperadas de salvación, irradiando el amor y la paz de Cristo.
 
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net

 
 

martes, octubre 30, 2012

En el Mes de Marìa


Vamos a meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos más el Rosario (noviembre 08 a diciembre 08 de 2012)

Dios te salve

Te saludo con todo mi amor y con toda la alegría de mi corazón.´
Dios te salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros, los hijos de la Bendita entre todas las mujeres.
Todos tus hijos del mundo,  en las ciudades populosas, en los valles y montañas de los cinco continentes te saludan a diario cuando rezan el ave maría.
Yo me uno a ese coro de hijos amantes y felices,
Oh Madre bendita.
Sí, bendita mil veces, bendita para siempre.
Dios te salve…

María

Me encanta pronunciar tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de Guadalupe, María Reina de la Paz.
Tu nombre ha poblado de bellas iglesias las ciudades y las montañas.
Lo pronuncian con grandísimo amor y ternura los jóvenes, los adultos y los niños, Tu nombre lo llevan con orgullo santo millones de mujeres del mundo cristiano.
Porque te aman y porque quieren parecerse a Ti necesitamos de verdad en nuestro mundo muchas Marías que tengan un corazón parecido al tuyo. María bendita, míranos con tus ojos de cristal, con tus ojos purísimos de paloma, y llénanos de tu perfumada presencia, de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu amor.
Dios te salve, María…

Llena eres de gracia

Cántaro que rebosa de la gracia, de la vida de Dios, de su amor inefable, de su santidad.
Más santa y pura que todos los santos, más que los querubines y serafines.
Por eso la belleza de tu alma y de tu rostro son el encanto de tu Dios.
Y el encanto de nosotros también.
Nos colma de tanta alegría saber que nuestra madre es tan santa,  tan bella, tan pura y tan sencilla.
Así te saludó el ángel: Llena de gracia, impresionado de tu alma.
Dios te salve, María, llena eres de gracia…

El Señor es contigo

Esta frase de la Biblia siempre va después del “No tengas miedo”.
Desde que naciste Dios ha estado contigo, porque te cuidó como a su perla preciosa, a su rosa exquisita. Él te preparó desde muy niña con sus manos santas para que fueras después su Madre santa. Todo el amor infinito de Dios cuidando una flor llamada María.
Estuvo contigo en tus años de infancia cuidando a la niña más bella,  más santa, más querida. Te cuidó en la adolescencia preparando tu alma y tu cuerpo bendito y santísimo para la maternidad.
El Señor está contigo: Te lo dijo un arcángel y él sabía lo que decía. Contigo estuvo en los años de tu embarazo,  dentro de tu seno, haciéndose un niño por amor a nosotros.
Toda tu vida terrena estuvo contigo.
Y Tú estuviste con Él. Fuiste madre, nueva Eva, corredentora. Estuvo contigo en la cruz, muriendo junto a Ti También estuviste Tú con Él,  hasta que murió en el patíbulo y pasó de los brazos muertos de la cruz a los brazos vivos y amorosos de su madre.
Estuvo contigo en los años de tu soledad, santificando a su madre amadísima,  para que llegara al cielo resplandeciente como el sol y blanca como la luna.
Contigo está y estará por toda la eternidad en el cielo. Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo….

Bendita Tú eres entre todas las mujeres

¿Qué es Eva comparada contigo?
¿Qué son las mujeres de la tierra junto a Ti?
Tú eres la imagen perfecta, única de la mujer que quiso crear. Por eso, las mujeres, si no se llaman Marías,  al menos deben serlo, parecerse a Ti que eres el modelo preciosísimo de la mujer cristiana.
Querer llamarse como Tú es una buena elección.
Pero parecerse a Ti debe ser su ideal. Modelo de niña y mujer, adorable modelo de madre y esposa.
Porque Tú pasaste por todas las etapas  del crecimiento de la mujer, enseñando cómo se puede ser una gran mujer, una mujer santa, un apóstol de Jesús, y, además, una mujer feliz...
Con muy poco presupuesto, en una casita humilde, pero donde estaba Dios, y donde Dios está nada hace falta.
La pobre casita de María rebosaba de amor, de santidad y de felicidad.
Dios te salve, María, llena eres de gracia, El Señor es contigo.
Bendita Tú eres entre todas las mujeres…

Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús

Bendita la flor, bendito también el fruto. Jesús, el amado del Padre ha nacido de Ti como la rosa del rosal. La rosa pertenece al rosal.
Jesús te pertenece, es tuyo, hijo tuyo, fruto de tus purísimas entrañas. Y Tú eres de Jesús, toda de Jesús, pues Él, además de ser hijo tuyo, es tu Dios omnipotente, del que te consideras su esclava.
Jesús y Tú sois, además, de nosotros. Jesús, porque Tú nos lo diste, en un gesto de amor único y lleno de misericordia…
Y Tú nos perteneces porque Él te convirtió en Madre, en Madre nuestra.
Entre las palabras que siempre meditas  en tu corazón, están éstas: “Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”. Para nosotros esta sola frase constituye  todo un evangelio, una buena nueva.
Si Jesús es nuestro, si María es nuestra, ¿qué dificultad nos podrá derrotar? ¡Qué poco felices nos atrevemos a ser cuando nos han dado la llave de la felicidad, de la felicidad completa y eterna!
Dios te salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es contigo,  Bendita Tú eres entre todas las mujeres Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.

Santa María

Si María es tu nombre, santa, santísima es tu sobrenombre, La cualidad que siempre va con tu nombre.  Por eso tu nombre nos produce inmensa alegría y al mismo tiempo gran respeto.
Santa María, dulce María, eres bellísimo jardín donde crecen las flores más bellas.
Espiga dorada pletórica de fruto, mística rosa, perfumada y más pura  que todas las rosas del mundo.
Santa María, dulce Madre, Virgen pura, Reina bella y sencilla campesina de la entrañable campiña de Nazaret.

Madre de Dios

Te amamos como Madre nuestra  y te veneramos como madre de Dios, grandeza incomparable que te ennoblece  y nos llena de orgullo santo, porque nuestra madre es también madre de Dios. Para tan alto privilegio se requería una Madre virgen, una virgen santa, una mártir del alma, una criatura llena de gracia y una humilde esclava del Señor,  que supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra.
¿Cómo pudiste poseer al mismo tiempo la máxima grandeza y la más fina y profunda humildad?  Dios te consideró digna madre suya. Aceptó ser Hijo de tus entrañas. Te hizo grande el que todo lo puede y tú te hiciste pequeña como una esclava al completo servicio de tu Señor. Madre y esclava del Señor.
Como Madre de Dios  me infundes un respeto inmenso. Como esclava del Señor una ternura infinita.

Ruega por nosotros, pecadores

Somos tus hijos pecadores, Somos hijos pródigos que hemos recorrido los senderos del pecado y del hastío.
Fuimos hijos de una madre pecadora, antes de ser aceptados por una Madre Inmaculada.
Ruega a tu Hijo omnipotente, Tú que eres la omnipotencia suplicante. Ruega siempre para que no nos engañe más el padre de la mentira.
Dile a Jesús que no tenemos vino, que se nos ha terminado la alegría y el amor. Pide para nosotros el milagro de la resurrección cuando caemos muertos de cansancio y de dolor.
El que dijo ser la resurrección y la vida es hijo tuyo.
El que dijo ser la Verdad y la Vida, te llama Madre.
Entonces, suplícale que nos otorgue la resurrección y la vida. Santa María, Madre de Dios, ruega por nosotros pecadores…

Ahora…

El día de hoy, El día de las oportunidades de santificarnos  o de pecar.
Hoy, el día al que le basta su afán.
El único día que tenemos en las manos.
Que lo llenemos de amor y de bondad.
Ahora líbranos de caer en la tentación.
Hoy que sepamos amar a nuestros prójimos,
Hoy que no endurezcamos el corazón,
Hoy que oigamos la voz del Espíritu Santo.
Ahora, en este presente que se transforma constantemente en futuro.
Hoy, que el día de hoy amemos, nos santifiquemos,
Seamos instrumentos de la paz de Jesús.
Hoy, en esta pequeña vida que es el día presente.

Y en la hora de nuestra muerte. Amén.

En ese momento en el que se juega nuestra salvación eterna.
Ese último día que sepamos decir un último “Te amo en este mundo” para repetirlo en la otra vida por siempre.
Ruega por los que en ese momento no están preparados,  para que si no vivieron en gracia,  mueran en gracia de Dios y no vayan al eterno dolor.
Ruega por los niños cuyo primer día de vida coincide con el de su terrible muerte. Así como lograste que el buen ladrón se arrepintiera el día de su muerte, consigue esa misma gracia a los pecadores más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo.
Une a la misericordia de Dios, tu bondad maternal para salvar de las garras de Satanás, de la eterna condenación.
Ruega por nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.

Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net  <mdeblas@arcol.org >





A nuestra Madre Santisima


Una sonrisa de María vale más que todos los cariños
Virgen poderosa
A la más poderosa de las Reinas, Dios no le niega nada. Se le llama La omnipotencia suplicante. “Semper vivens ad interpellandum pro filiis suis”: Que vive siempre para interceder por sus hijos.
“No tienen vino”, dijo en una boda. Y qué vino más exquisito se bebió en Caná. Los que se acogen a Ella no deben tener miedo a nada. Ni al demonio, ni a la muerte, ni a los peligros.
El rosario parece una oración frágil, y como propia de abuelitas, pero Dios ha querido que sirva para detener los cañones y las bombas. La tierna Virgencita es el terror del infierno entero. Por eso los devotos de María no tienen nada que temer.
Buscar una alianza perpetua con María de Jesús equivale a ser inexpugnable en la lucha por el cielo. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría. Los hijos de María son personas muy alegres, como su Madre. No se explica que los hijos e hijas de María Santísima se dejen morder por la serpiente de la desesperanza y del temor. No tienen ningún temor.
Virgen clemente
Lo aprendió de Jesús. Es la Madre del Hijo pródigo. Sabe curar las heridas, consolas las penas, enjugar las lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Como Ella no debe juzgar, sólo perdona e intercede por sus hijos.
Cualquier madre es clemente, pero María más que todas juntas. Buena falta nos hace, pues la clemencia la requieren los malhechores. Hemos de saber que los tales no son los que andan en las cárceles, pues cada uno de nosotros, sumando todas sus maldades es un verdadero malhechor que necesita clemencia.. Cuando María intercede ante el Juez divino por uno de sus hijos, obtiene el perdón.
Oh Madre del Hijo pródigo, que aprendiste de Jesús a perdonar, a hacer una fiesta cuando éste regresa a casa. He huido de casa muchas veces, creyendo ingenuamente que sin Dios la vida es más atractiva y emocionante. Cuantas veces he regresado a casa herido, decepcionado, miserable. Tú has sido, junto con Dios, la que me ha puesto un anillo en el dedo, nuevas sandalias a mis pies descalzos, una túnica, y has mandado hacer la fiesta del becerro gordo. Si en el corazón de Dios hay más alegría por un pecador que se convierte, también en el tuyo una de las más grandes alegrías es la de recuperar un hijo perdido, un hijo muerto.
Hay un momento crucial en el que clemencia me es absolutamente necesaria: el día del juicio particular. No dejes de asistir, como abogada defensora, a la cita definitiva en la que se decide mi eternidad.
Virgen fiel
Es uno de sus títulos más grandes. La fidelidad hecha carne de mujer. Fidelidad a Dios, demostrada en su fórmula favorita: “He aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Fidelidad a sus hijos; aún a los hijos que se pierden los ha amado hasta el último segundo de su vida.
Estaba junto a la cruz... Ella no cayó en la tentación del sueño como Pedro y sus compañeros.
¿Qué más se te podía pedir, Virgen Fiel? Todo lo diste.

Espejo de justicia
Espejo de santidad...Es la Inmaculada. El tres veces Santo se refleja en Ella como en un espejo.
Pero no es espejo que, cuando la imagen desaparece, también del espejo desaparece. María es, más bien, una copia muy bien hecha, del Modelo, la más perfecta, hermosa y fiel que se haya dado. María nos aventaja con mucho. Irradia la santidad, la transmite. Quisiera que todos sus hijos se parecieran a Ella. Con más verdad que san Pablo puede decirnos:”Hijos, sed imitadores míos, como yo lo soy de Jesús”.
Debemos parecernos a nuestra Madre. “Sed santos como yo soy santa”, podría decir, al estilo de Jesús. Cualquier virtud adquiere un brillo y un encanto particular en María. Ella no hace amables practicar dichas virtudes. Es una Maestra incomparable que hace amar y apasionarse por la vida cristiana. Queremos ser discípulos en tu escuela, María.
Trono de sabiduría
Lugar donde se asienta la sabiduría. La sabiduría del arte de vivir: Maestra del vivir, porque es maestra del amor. Vivir, en su esencia más alta, es amar. Maestra en el arte del amor: Madre del amor hermoso se le llama. Maestra de todas las virtudes cristianas: Enséñame a ser un discípulo excelente.
Por ser la mejor discípula de Jesús se convirtió en la mejor Maestra de los hombres.
Ella nos enseña la sabiduría más alta, la de cumplir la voluntad de Dios, de la santidad. De acuerdo a la frase: “El que se salva sabe, y el que no, no sabe nada”.
Nos enseña la verdad de Dios en las Escrituras. Nos ha dado al Verbo, la Palabra de Dios, de una forma en que le podemos tocar, abrazar, mirar, comer. “Haced lo que Él os diga”. Esta frase pronunciada en las bodas de Caná resuena en todos los corazones de los cristianos. Si le hiciéramos más caso a Jesús, nos iría mucho mejor.
Es una sabiduría humilde. No es fácil hallar sabios humildes, porque la ciencia suele hinchar. María nunca reclamó a su esposo nada, nunca insistió en las preguntas, aceptaba las respuestas que le resolvían solo en parte los misterios.
Causa de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a Juan Diego. “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde vive? ¿Cómo se llama? Me muero por verla.
El que se junta con María es un ser alegre por contagio. Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Dios abrió la puerta que estaba cerrada. Nos abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un abrazo y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Qué ilusión me da el pensar en ese momento!
Las legítimas alegrías humanas tienen color y sabor mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más entrañable de su rostro. Una sonrisa de María vale más que todos los cariños humanos del mundo, por hermosos que sean.
Vaso espiritual, vaso digno de honor, vaso insigne de devoción
Se habla aquí de los vasos sagrados, como son el cáliz y la patena. María es un vaso sagrado, como una patena que ha encerrado al Verbo en sus entrañas; es un cáliz precioso, porque encerró en sus venas la sangre de Jesús, la que se derramaría en Getsemaní, en la flagelación y en el Calvario.
Vaso digno de ser honrado por todos. A María no se le puede faltar al respeto, es una ingratitud y una grosería sin nombre. Pienso en los que, con la Biblia en la mano, predican que María no es la Madre de Dios. Al llegar al cielo, les va a abrir María la puerta. Antes que nada tendrán que pedir atentas disculpas. Y al presentarse ante Dios las disculpas deben ser muy serias, porque, aunque de buena fe, toda la vida dijeron que la Madre de Dios no era su Madre. Eso es muy fuerte.
Cuando se habla de devoción a la Santísima Virgen, a esto se refieren. Por eso los que sinceramente tienen una gran devoción a María están en el justo y recto camino. Dios los bendice y los premia. Amar y bendecir a su Madre, es amarlo y bendecidlo a Él mismo. Si Él dijo: “Todo lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños me lo hacéis a Mí”, ¿qué decir cuando se lo hacen a la hermana más grande y a su misma Madre? Se lo hacen a Él en persona. No tengan miedo, por tanto, los que aman a María, Madre de Dios. Sepan que cuentan con la bendición de Dios.
Vaso insigne de devoción, es decir que merece nuestra devoción, amor y cariño como nadie.
Meditaciones de las letanías del Rosario. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net  <mdeblas@arcol.org >

viernes, diciembre 02, 2011

Que sabes de la Fe


Algo sobre la fe

La fe viene a ser tangible como intangible; debe ser también abstracta como el alma, según el hombre, mas el alma no es abstracta en sí, debemos sentir la fe como el espíritu. Cada parte de nuestro cuerpo, en cada plano, debe llevarla impresa, por esto decimos que la fe debe hacerse carne con nosotros. Así como Dios tomó su cuerpo aquí, en el mundo, así la fe en nosotros debe tomar cuerpo, y dentro de nuestra alma y nuestro corazón para poder manifestarla, porque si nosotros no tenemos fe no podemos hacer nada.

 Nuestro propósito en la vida, porque la fe es propósito espiritual, es lo que mueve al mundo; cuando el hombre cree en Dios esta creencia lleva una energía que de Él proviene y aquel que la confirma aquí en la tierra es el Espíritu Santo. Cuando el hombre obedece a Dios y esta fe se ha hecho carne en él, el Espíritu Santo asiste al hombre haciendo que esté dentro de la opción de la vida eterna. Al hombre que no tiene fe, al hombre que no persevera en la fe, al hombre que es tibio Dios lo arrojará de su boca, porque no ha hecho carne en la fe. Esto es importante, espíritu, carne y Espíritu Santo deben estar unidos para poder llegar en la gracia de Dios. Por lo tanto, la fe es imprescindible en el camino de Dios. Es como el agua para vivir. Si no tenemos agua morimos, si no tenemos fe, morimos; porque por fe se nace y por fe se vive.

 La divinidad nos dio la oportunidad de venir aquí a la tierra a cumplir con el plan de Dios, ¿y qué hizo Dios? Dio fe que el hombre naciera para que éste estuviera aquí en la tierra, aprendiera a pararse en dos pies y fuera digno de alcanzar su reino.

 Cuando dejamos nuestro último aliento entregando nuestro espíritu a Dios y vamos con fe a donde Él nos lleva, nuevamente a casa, a muchos lo que les salva es la fe, por esto a veces decimos “se salvó por su fe”.

 Cuando nosotros entramos a la pila bautismal a cambiar nuestro estado terrenal por un estado espiritual lo hacemos por medio de la fe. Ninguno va al agua a sumergirse porque quiere bañarse o quiere mojarse, todos vamos con un propósito que es la fe, y cuando salimos de esta agua bautismal, salimos renovados en el espíritu y al hacer ese convenio con Dios estamos marcando un momento donde la fe es nuestra única guía en este mundo. La fe es lo más importante que hay para caminar en este estado espiritual, el que no tiene fe puede caer al abismo, ¡cuidado!, el espíritu debe manifestarse por medio de la fe.

 La fe se aumenta al aumentar la espiritualidad por medio de la oración y del discernimiento en el espíritu, el espíritu es sabio, tiene discernimiento, e invocando a Dios, invocando al Espíritu Santo para que nos ayude a encontrar el camino de la fe. Él asiste siempre a todas las invocaciones.



por A. y A.

jueves, noviembre 24, 2011

¿Conoce Usted a la Virgen María?


 ¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARIA?

María, que en hebreo quiere decir "Señora" o según otros, "Mar profundo de Tristeza". Es la mujer con la cual se abre la promesa en la antigua alianza (Gen. 3:15) y con la cual cierra Simeón la antigua profecía (Lc. 2, 25-35). Es la Mujer que ha tenido un mayor contacto con la Santísima Trinidad en la historia. El Padre la selecciona entre todas las mujeres, El ESPÍRITU SANTO engendro un hijo en sus entrañas y la segunda persona tomo carne y sangre en su vientre. Si por Eva entró el pecado en el mundo, por la Virgen María entró la salvación.


¿POR QUE MARIA ES CENTRO DE ATAQUE HOY EN DIA?

Desde el Génesis fue profetizada "Enemistad entre la Mujer y el demonio" (Gen. 12, 13-18). También esta escrito que les hará la guerra a los hijos de la Mujer. Esta es la razón por la cual María es centro de división entre los cristianos y no de unión.

¿POR QUE LA IGLESIA ES LA GRAN DEFENSORA DE MARIA?

Por que es nuestra Madre ya que la recibimos de JESÚS en la Cruz, (Jn. 19, 25-28). Juan representa a toda la iglesia, además la gran promesa en Gn. 3, 15 dice que quienes podrían vencer a la descendencia de la serpiente, serian los hijos o descendencia de la Mujer. Nosotros somos la descendencia de la Mujer, esta Mujer es la Virgen María. Si el pueblo de Israel, son los hijos de la Fe de Abraham, nosotros somos los hijos en la Fe de María, la primera que acepto a CRISTO como Señor y salvador, la primera que recibió la unción del ESPÍRITU SANTO (Lc. 1).

¿POR QUE LA IGLESIA LLAMA A MARIA MADRE DE DIOS?

En el evangelio de San Lucas 1, 39-45, Isabel llena del ESPÍRITU SANTO dijo, "Qué favor que la Madre de mi SEÑOR venga a mí". La palabra griega para definir Señor que utiliza Isabel es "Kurios" que es la misma que se utiliza en la versión griega del Antiguo Testamento para traducir "Adonai". Cuando una persona habla bajo la unción del ESPÍRITU SANTO es Él quien habla, luego fue el mismo ESPÍRITU SANTO quien llama a María, Madre de Dios.

¿TUVO MARIA MÁS HIJOS?

En el evangelio de San Marcos, se mencionan cuatro hermanos de JESÚS, Santiago, José, Judas y Simón los cuales nunca son llamados hijos de María. La palabra hebrea "Aha" se utiliza como hermano, tío, primo, pariente; por ejemplo en Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, sin embargo son tío y sobrino (Gen 12, 5), En el mismo evangelio de Marcos 15, 40 se nombran a Joe y Santiago hijos de María que en Juan 19, 25 se aclara que esta María era hermana (Aha) de la Madre de JESÚS. En Hechos 1, 13 se mencionan a Simón y Judas como seguidores del Maestro.

¿QUE RELACIÓN TUVO JOSÉ CON MARIA?

La relación de José con la Virgen María fue la de proveer legalidad y sostén al Redentor. En Mateo 2, 3 el Ángel le dice a José, "Toma al Niño y a su Madre". La forma hebrea para referirse a la mujer de José, es la Madre de JESÚS. San Mateo 1, 18 dice "No la conoció hasta que parió a su hijo primogénito". El hasta, indica anterioridad, no condiciona lo que ocurrió después, en Segunda de Samuel 6, 23 dice "Micol hija de Saúl, no tuvo más hijos hasta, que murió". Tuvo hijos después de muerta? En cuanto a primogénito no indica orden, sino consagración.

¿POR QUE LA IGLESIA DICE QUE MARIA NO TUVO PECADO?

JESÚS estuvo bajo la Ley. En la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). JESÚS NO puede tener pecado por lo tanto por el poder de DIOS, María fue preservada del pecado, en tanto a su maternidad, la palabra griega que se traduce llena de gracia es: Kecharito, la cual quiere decir que fue, que es y que será llena de gracia. La gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat "Me alegro en el Dios que me salva" faltan 33 años para el calvario y la Salvación y ya María se proclama en presente Salvada.

¿POR QUE LA IGLESIA DICE QUE MARIA FUE LLEVADA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA?

Esto no está en la Biblia. La asunción de María no está bíblicamente expresada, pero está en la tradición de la Iglesia. Muchas personas se preguntan, porqué no está en la Biblia? Podríamos, responderles, tampoco Martín Lutero está y sabemos que existió.

Estos fueron hechos que sucedieron después de terminados los libros que componen los Evangelios, sin embargo aunque no está en la Biblia, esta no la contradice, pues antes de María, Henoc en Gen 5, 24 y Elías en II de Reyes 2, 11 fueron llevados en cuerpo y alma al cielo.

 ¿POR QUE LA IGLESIA LLAMA A MARIA REINA?

Dice la Palabra "El que se humilla será ensalzado". María se humilla a esclava (Lc 1, 38) y JESÚS la ensalza a lo opuesto que es, Reina, lógico ¿verdad? Además en I Reyes 2, 19 dice que en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la derecha del Rey. JESÚS es Rey (Jn 18, 37) es heredero del reino de David (Lc 1, 32) por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo que es Rey.

¿POR QUE LOS CATÓLICOS LE ORAN A MARIA?

En Juan 2, 1-12 María demostró hasta la saciedad su poder de intercesión.

    "Pero es que hay un solo intercesor y es CRISTO".

Cierto, ante el PADRE solo existe un solo intercesor que es JESÚS, pero ante JESÚS, María intercede por nosotros. Al igual que un pastor evangélico ora por un enfermo ante JESÚS, de la misma manera María ora por nosotros.

    "Pero María esta muerta"

Falso, Lucas 20, 38 dice": Que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque para El todos viven". Además Apocalipsis 6, 9-10 y 8, 3 nos muestra a las almas clamando a DIOS aún después de abandonar este mundo.

LOS CATÓLICOS ADORAN A MARIA

No, la Iglesia no se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia JESÚS y la proclamamos bendita, cumpliendo la profecía bíblica (Lc 1, 48) pero la adoración es única y propia de DIOS y María es criatura.

¿POR QUE REZAN EL ROSARIO SINO ESTA EN LA BIBLIA?

No hay oración más Bíblica que el rosario, todos los misterios están en la Biblia, el PADRE NUESTRO, también está en la Biblia y la primera parte del Ave María. El Rosario es una oración más Bíblica que muchas que se hacen en algunas iglesias. En cuanto a la repetición dice Marcos 14, 39 que JESÚS repetía muchas veces la misma oración, el rosario es una meditación en una oración.
 
    ALGUNAS PERSONAS DICEN QUE LAS APARICIONES DE MARIA SON COSAS DEL DEMONIO.

Falso, María según Apocalipsis 12, tiene la misión de anunciar la segunda venida de CRISTO, en las apariciones María no trae al mundo mensajes propios, trae un mensaje Evangélico de conversión, arrepentimiento y retorno a las Escrituras. El demonio no puede predicar conversión a JESÚS, y los frutos de Paz, conversión y alegría que se ven en las personas que asisten a estos eventos no pueden venir del maligno. Dice la Escritura que atribuir al demonio las obras de DIOS es pecado contra el ESPÍRITU SANTO y este no se perdona (Mateo 12, 22-32).


Hermanos, dice  Timoteo 2, 23-24 que la Biblia es para edificación no para discusión. Ama a María y Ella te llevará al JESÚS que tanto buscas, pues ella lo conoce muy bien, lo llevo en su vientre por nueve meses, lo alimentó, cuidó y guió por 30 años. Nadie lo conoce como Ella, nadie le da Gloria a Dios quitándole Honra a María, pues la Honra de María es la gloria de DIOS.



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