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martes, enero 08, 2019
toma tu cruz y sigueme
jueves, agosto 30, 2018
¿Cuál es mi cruz, Señor?
La
cruz que cada uno recibe, tiene sentido y el Señor la preparado bien para cada
uno de nosotros.
Una
vez una persona buscaba al Señor. Le habían comentado de una invitación que
hacía a todos para llegar hasta su Reino, donde dicen que tenía reservada una
morada para cada uno de sus amigos, y él también tenía ganas de ser amigo del
Señor. ¿Por qué no? Si otros lo habían logrado, ¿qué le impedía a él llegar a
ser uno de ellos?
Averiguando
acerca del paradero, se enteró de que el Señor se había ido monte adentro con
un hacha, a fin de preparar para cada uno de sus amigos, lo que necesitaría
para el viaje y se largó a campearlo. Los golpes del hacha lo fueron guiando
hasta una isleta. Atravesó el bosque tratando de acercarse al lugar de donde
provenían los golpes. Al fin llegó y se encontró con el mismísimo Señor que
estaba preparando las cruces para cada uno de sus amigos, antes de partir hacia
su casa, a fin de disponer un lugar para cada uno.
-Estoy
preparando a cada uno de mis amigos la cruz con la que tendrán que cargar para
seguirme y así poder entrar en mi Reino.
-
¿Puedo ser yo también uno de tus amigos? -volvió a preguntar el muchacho-
-
¡Claro que sí! -le dijo Jesús-. Es lo que estaba esperando que me pidieras. Si
quieres serlo de verdad, tendrás que tomar también tu cruz y seguir mis
huellas. Porque yo tengo que adelantarme para ir a prepararles un lugar.
-
¿Cuál es mi cruz, Señor? -Esta que acabo de hacer. Sabiendo que venías y viendo
que los obstáculos no te detenían, me puse a preparártela especialmente y con
cariño para ti.
La
verdad que muy, muy preparada no estaba. Se trataba prácticamente de dos
troncos cortados a hacha, sin ningún tipo de terminación ni arreglos. Las ramas
de los troncos habían sido cortadas de abajo hacia arriba, por lo que
sobresalían pedazos por todas partes. Era una cruz de madera dura, bastante
pesada, y sobre todo muy mal terminada. El joven al verla pensó que el Señor no
se había esmerado demasiado en preparársela. Pero como quería realmente entrar
en el Reino, se decidió a cargarla sobre sus hombros, comenzando el largo
camino, con la mirada en las huellas del Maestro. Y cargó la incómoda cruz.
Hizo también su aparición el diablo, es su costumbre hacerse presente en estas
ocasiones, y en aquella circunstancia no fue diferente, porque donde anda Dios,
acude el diablo.
Desde
atrás le pegó el grito al joven que ya se había puesto en camino.
-
¡Olvidaste algo! Extrañado por aquella llamada, miró hacia atrás y vio al
diablo muy comedido, que se acercaba sonriente con el hacha en la mano para
entregársela.
-Pero
¿cómo? ¿También tengo que llevarme el hacha? - preguntó molesto el muchacho.
-No
sé -dijo el diablo haciéndose el inocente. Pero creo es conveniente que te la
lleves por lo que pueda pasar en el camino. Por lo demás, sería una lástima
dejar abandonada un hacha tan linda.
La
propuesta le pareció tan razonable, que, sin pensar demasiado, tomó el hacha y
reanudó su camino. Duro camino, por varias cosas. Primero, y, sobre todo, por
la soledad. Él creía que lo haría con la visible compañía del Maestro. Pero
resulta que se había ido, dejando sólo sus huellas.
Siempre
la cruz encierra la soledad, y a veces la ausencia que más duele en este camino
es la de no sentir a Dios a nuestro lado. Algo así como si nos hubiera
abandonado.
El
camino también era duro por otros motivos. En realidad, no había camino.
Simplemente eran huellas por el monte. Hacía frío en aquel invierno y la cruz
era pesada. Sobre todo, era molesta por su falta de terminación. Parecía como
que las salientes se empeñaran en engancharse por todas partes a fin de
retenerlo. Y se le incrustaban en la piel para hacerle más doloroso el camino.
Una
noche particularmente fría y llena de soledad, se detuvo a descansar en un
descampado.
Depositó
la cruz en el suelo, a la vez que tomó conciencia de la utilidad que podría
brindarle el hacha. Quizá el Maligno -que lo seguía a escondidas- ayudó un poco
arrimándole la idea mediante el brillo del instrumento.
Lo
cierto es que el joven se puso a arreglar la cruz. Con calma y despacito le fue
quitando los nudos que más le molestaban, suprimiendo aquellos muñones de ramas
mal cortadas, que tantos disgustos le estaban proporcionando en el camino. Y
consiguió dos cosas.
Primero,
mejorar el madero. Y segundo, se agenció de un montoncito de leña que le vino
como mandado a pedir para prepararse una hoguera con el que calentar sus manos
ateridas. Y así esa noche durmió tranquilo.
A
la mañana siguiente reanudó su camino. Y noche a noche su cruz fue mejorada,
pulida por el trabajo que en ella iba realizando.
Mientras
su cruz mejoraba y se hacía más llevadera, conseguía también tener la madera
necesaria para hacer fuego cada noche.
Casi
se sintió agradecido al demonio porque le había hecho traerse el hacha consigo.
Después
de todo había sido una suerte contar con aquel instrumento que le permitía el
trabajo sobre su cruz.
Estaba
satisfecho con la tarea, y hasta sentía un pequeño orgullo por su obra de arte.
La cruz tenía ahora un tamaño razonable y un peso mucho menor. Bien pulida,
brillaba a los rayos del sol, y casi no molestaba al cargarla sobre sus
hombros. Achicándola un poco más, llegaría finalmente a poder levantarla con
una sola mano como un estandarte para así identificarse ante los demás como
seguidor del crucificado. Y si le daban tiempo, podría llegar a acondicionarla
hasta tal punto que llegaría al Reino con la cruz colgada de una cadenita al
cuello como un adorno sobre su pecho, para alegría de Dios y testimonio ante
los demás.
Y
de este modo consiguió su meta, es decir, sus metas. Porque para cuando llegó a
las murallas del Reino, se dio cuenta de que, gracias a su trabajo, estaba
descansado y además podía presentar una cruz muy bonita, que ciertamente
quedaría como recuerdo en la Casa del Padre. Pero no todo fue tan sencillo.
Resulta que la puerta de entrada al Reino estaba colocada en lo alto de la
muralla. Se trataba de una puerta estrecha, abierta casi como ventana a una
altura imposible de alcanzar.
Llamó
a gritos, anunciando su llegada. Y desde lo alto se le apareció el Señor
invitándolo a entrar.
-Pero,
¿cómo, Señor? No puedo. La puerta está demasiado alta y no la alcanzo.
-Apoya
la cruz contra la muralla y luego trepa por ella utilizándola como escalera -le
respondió Jesús-. Yo te la dejé a propósito los nudos para que te sirviera.
Además, tiene el tamaño justo para que puedas llegar hasta la entrada.
En
ese momento el joven se dio cuenta de que realmente la cruz recibida había
tenido sentido y que de verdad el Señor la había preparado bien. Sin embargo,
ya era tarde. Su pequeña cruz, pulida, y recortada, le parecía ahora un juguete
inútil.
Era
muy bonita pero no le servía para entrar. El diablo, astuto como siempre, había
resultado mal consejero y peor amigo.
Pero,
el Señor, es bondadoso y compasivo. No podía ignorar la buena voluntad del
muchacho y su generosidad en querer seguirlo. Por eso le dio un consejo y otra
oportunidad.
-Vuelve
sobre tus pasos. Seguramente en el camino encontrarás a alguno que ya no puede
más, y ha quedado aplastado bajo su cruz. Ayúdale tú a traerla. De esta manera
tú le posibilitarás que logre hacer su camino y llegue. Y él te ayudará a ti, a
que puedas entrar….
|
Fuente: Catholic.net
El Padre Nuestro (Oración Perfecta)
¿Por qué decimos que
el Padre nuestro es la Oración Perfecta?
Simplemente porque en ella está
resumido todo lo concerniente a Dios, la fe y la esperanza del hombre.
A grandes rasgos
podemos observar dos grandes secciones: la primera concerniente a las “cosas” y
a la alabanza de Dios y la segunda referente a las necesidades humanas.
Siendo el Padre nuestro
la oración que nos enseñó nuestro Señor Jesucristo, seguramente es la primera
oración que aprendimos de memoria.
En esta oración se
nos invita a orar con sencillez y humildad de corazón, reconociendo nuestra
necesidad de Dios y admitiendo nuestras propias debilidades, pidiendo las cosas
en el orden que nos conviene, aceptando que Dios sabe las cosas que son mejor
para nosotros.
Al rezar esta
oración, no solo debemos repetir sin pensar o fijarnos en lo que estamos
diciendo, vivir la oración y meditarla profundamente.
El Padrenuestro está
conformado por un saludo inicial y siete peticiones: 3 referidas a Dios y
cuatro referidas a la tierra.
Saludo
PADRE NUESTRO QUE
ESTÁS EN EL CIELO. Con esta pequeña
frase nos ponemos en presencia de Dios para adorarle, amarle y bendecirle. Al
llamarle Padre, nosotros nos reconocemos como hijos suyos. “Padre Nuestro”
porque es mío, de Jesús y de todos los cristianos. El cielo no es un lugar sino
una manera de estar. Dios está en los corazones que confían y creen en Él. Dios
puede habitar en nosotros si se lo permitimos.
SANTIFICADO SEA
TU NOMBRE: Con esto decimos que Dios
sea alabado, santificado en cada nación, en cada hombre. Expresamos a Dios
nuestro deseo de que todos los hombres lo conozcan y le estén agradecidos por
su amor, comprometiéndonos a honrarlo con nuestros actos.
VENGA A NOSOTROS
TU REINO: Al hablar del Reino de
Dios, nos referimos a hacerlo presente en nuestra vida de todos los días, a
tener a Cristo en nosotros para darlo a los demás y así hacer crecer su Reino;
y también nos referimos a que esperamos a que Cristo regrese y sea la venida
final del Reino de Dios.
HÁGASE TU
VOLUNTAD EN LA TIERRA COMOEN EL CIELO:
La voluntad de Dios, lo que quiere Dios para nosotros es nuestra salvación, es
que lleguemos a estar con Él.
Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Es imitar a Cristo al momento de ser entregado “… no sea mi voluntad sino la tuya…”, poniéndonos en sus manos y entregándonos en un todo a Él, es a la vez imitar a María al momento de la anunciación “… he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según has dicho…”.
Le pedimos que nuestra voluntad se una a la suya para que en nuestra vida tratemos de salvar a los hombres. Es imitar a Cristo al momento de ser entregado “… no sea mi voluntad sino la tuya…”, poniéndonos en sus manos y entregándonos en un todo a Él, es a la vez imitar a María al momento de la anunciación “… he aquí la esclava del Señor, hágase en mí según has dicho…”.
DANOS HOY NUESTRO
PAN DE CADA DÍA: Al decir “danos” nos
estamos dirigiendo a nuestro Padre con toda la confianza con la que se dirige
un hijo a un padre.
Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales.
Al decir “nuestro pan” nos referimos tanto al pan de comida para satisfacer nuestras necesidades materiales como al pan del alma para satisfacer nuestras necesidades espirituales.
PERDONA NUESTRAS
OFENSAS COMO TAMBIÉN NOSOTROS PERDONAMOS A LOS QUE NOS OFENDEN: Los hombres pecamos y nos alejamos de Dios, por eso
necesitamos pedirle perdón cuando lo ofendemos. Para poder recibir el amor de
Dios necesitamos un corazón limpio y puro, no un corazón duro que no perdone
los demás. Este perdón debe nacer del fondo del corazón. Para esto necesitamos
de la ayuda del Espíritu Santo y recordar que el amor es más fuerte que el
pecado. “…perdónalos Señor, porque no saben lo que hacen…”
NO NOS DEJES CAER
EN TENTACIÓN: El pecado es el fruto
de consentir la tentación, de decir sí a las invitaciones que nos hace el
demonio para obrar mal. Le pedimos que no nos deje tomar el camino que conduce
hacia el pecado, hacia el mal. El Espíritu Santo nos ayuda a decir no a la
tentación. Hay que orar mucho para no caer en tentación.
Y LÍBRANOS DEL
MAL: El mal es Satanás, el ángel
rebelde. La pedimos a Dios que nos guarde de las astucias del demonio. Pedimos
por los males presentes, pasados y futuros. Pedimos estar en paz y en gracia
para la venida de Cristo.
AMÉN: Así sea.
Al
rezar el Padrenuestro, le estás pidiendo a Dios todo lo que necesitas para esta
vida y para la vida eterna, no se trata solamente de una repetición sin sentido
aparente. El Padrenuestro es un darle gracias, es alabar y adorar a Dios, es
solicitar sus bendiciones para nuestra vida y es un acercarnos cada vez más a
Él. Es una forma más de estar en comunión con el que es tres veces Santo, el que es
trino y uno, el que es TODO.
miércoles, junio 14, 2017
ORACIÓN CORPUS CHRISTI
PARA NIÑOS:
Me gusta Comulgar, Señor.
Me gusta recibir tu Cuerpo hecho pan de Vida.
Dame fuerzas para vivir como Tú nos enseñas:
amando a todos y haciendo el bien.
Te pido que cada vez que comulgue
cambie mi corazón.
Que crezca en la comprensión,
el perdón y la generosidad con los demás.
Ayúdame a ser cada día mejor hijo,
mejor hermano, mejor amigo, mejor cristiano.
Que este Alimento que recibo
me fortalezca y me de más fe,
me ayude a amar más
y mejor a los demás.
Gracias Señor por ser
nuestro Pan de cada día.
Publicado por Orden Tercera en 12:08
viernes, octubre 16, 2015
ALERTA CHILE CATÓLICO
CONSTATAMOS:
v Que Chile es el país más manipulado
por los medios de comunicación.
v Que los medios de comunicaciones han
contribuido en enrolar personas e instituciones.
v ¡Que todo es farándula! Solo cuenta
mirar lo malo de nuestra sociedad.
v Que los tribunales de justicia son
presionados por los medios de comunicación.
v Que los países cultos dan las
noticias. En Chile dan las noticias, las interpretan y quieren que pensemos
según sus intereses e ideologías.
v Que hay persecución abierta contra la
iglesia y contra la jerarquía, Obispos, Cardenales y Papa.
v Que Karadima fue condenado por la
iglesia, la justicia civil y la sociedad.
v Que el mal de la iglesia está dentro
y fuera de esta, con la colaboración ingenua de sacerdotes y laicos, que buscan
protagonismo mediático en los medios de comunicación.
v Que el Papa tiene razón, cuando dice
que es tonto el que se deja llevar y manipular por los otros.
¡UNA GOTA DE PETROLEO NO DESTRUYE EL
MAR DE BIEN QUE HACE LA IGLESIA!
v Recuperar
el respeto para fomentar un ambiente más sano de convivencia para nuestro país.
v Recuperar
las confianzas, porque no todo son malos y un peligro para la sociedad.
Agradecemos aquellos sacerdotes y laicos que por su entrega y testimonio
comunican la buena noticia de Jesús.
¡NO TENGAN MIEDO! Confiemos en CRISTO que cumple sus promesas:
PROPONEMOS:
v Ser más positivos en mirar nuestra sociedad e instituciones. En la realidad de cada día hay más bien que el mal que se comunica.DESEAMOS:
v Que los chilenos tengamos una capacidad de crítica para pensar, sin ser manejados y manipulados por los falsos profetas de nuestra sociedad.
“YO ESTARÉ CON USTEDES
HASTA EL FIN DEL MUNDO”
¡SI ESTAS DE ACUERDO,
HAZ UNA FOTOCOPIA PARA TUS AMIGOS!
lunes, noviembre 11, 2013
María en la vida oculta de Jesús
María
en la vida oculta de Jesús
Una
vida humilde y oscura a los ojos del mundo puede irradiar el amor y la paz de
Cristo.
Al hacer estas breves anotaciones sobre la vida de Jesús, san Lucas refiere probablemente los recuerdos de María acerca de ese periodo de profunda intimidad con su Hijo. La unión entre Jesús y la "llena de gracia" supera con mucho la que normalmente existe entre una madre y un hijo, porque está arraigada en una particular condición sobrenatural y está reforzada por la especial conformidad de ambos con la voluntad divina.
En
María la conciencia de que cumplía una misión que Dios le había encomendado
atribuía un significado más alto a su vida diaria. Los sencillos y humildes
quehaceres de cada día asumían, a sus ojos, un valor singular, pues los vivía
como servicio a la misión de Cristo.
El
ejemplo de María ilumina y estimula la experiencia de tantas mujeres que
realizan sus labores diarias exclusivamente entre las paredes del hogar. Se
trata de un trabajo humilde, oculto, repetitivo que, a menudo, no se aprecia
bastante. Con todo, los muchos años que vivió María en la casa de Nazaret
revelan sus enormes potencialidades de amor auténtico y, por consiguiente, de
salvación. En efecto, la sencillez de la vida de tantas amas de casa, que
consideran como misión de servicio y de amor, encierra un valor extraordinario
a los ojos del Señor.
Y
se puede muy bien decir que para María la vida en Nazaret no estaba dominada
por la monotonía. En el contacto con Jesús, mientras crecía, se esforzaba por
penetrar en el misterio de su Hijo, contemplando y adorando. Dice san Lucas:
"María, por su parte, guardaba todas estas cosas, y las meditaba en su
corazón" (Lc 2, 19; cf. 2, 51).
"Todas
estas cosas" son los acontecimientos de los que ella había sido, a la vez,
protagonista y espectadora, comenzando por la Anunciación, pero sobre todo es
la vida del Niño. Cada día de intimidad con él constituye una invitación a
conocerlo mejor, a descubrir más profundamente el significado de su presencia y
el misterio de su persona.
Alguien
podría pensar que a María le resultaba fácil creer, dado que vivía a diario en
contacto con Jesús. Pero es preciso recordar, al respecto, que habitualmente
permanecían ocultos los aspectos singulares de la personalidad de su Hijo.
Aunque su manera de actuar era ejemplar, él vivía una vida semejante a la de
tantos coetáneos suyos.
Durante
los treinta años de su permanencia en Nazaret, Jesús no revela sus cualidades
sobrenaturales y no realiza gestos prodigiosos. Ante las primeras
manifestaciones extraordinarias de su personalidad, relacionadas con el inicio
de su predicación, sus familiares (llamados en el evangelio "hermanos")
se asumen -según una interpretación- la responsabilidad de devolverlo a su
casa, porque consideran que su comportamiento no es normal (cf. Mc 3, 21).
En
el clima de Nazaret, digno y marcado por el trabajo, María se esforzaba por
comprender la trama providencial de la misión de su Hijo. A este respecto, para
la Madre fue objeto de particular reflexión la frase que Jesús pronunció en el
templo de Jerusalén a la edad de doce años: "¿No sabíais que debo ocuparme
de las cosas de mi Padre?" (Lc 2, 49). Meditando en esas palabras, María
podía comprender mejor el sentido de la filiación divina de Jesús y el de su
maternidad, esforzándose por descubrir en el comportamiento de su Hijo los
rasgos que revelaban su semejanza con Aquel que él llamaba "mi Padre".
La
comunión de vida con Jesús, en la casa de Nazaret, llevó a María no sólo a
avanzar "en la peregrinación de la fe" (Lumen gentium, 58), sino
también en la esperanza. Esta virtud, alimentada y sostenida en el recuerdo de
la Anunciación y de las palabras de Simeón, abraza toda su existencia terrena,
pero la practicó particularmente en los treinta años de silencio y ocultamiento
que pasó en Nazaret.
Entre
las paredes del hogar la Virgen vive la esperanza de forma excelsa; sabe que no
puede quedar defraudada, aunque no conoce los tiempos y los modos con que Dios
realizará su promesa. En la oscuridad de la fe, y a falta de signos
extraordinarios que anuncien el inicio de la misión mesiánica de su Hijo, ella
espera, más allá de toda evidencia, aguardando de Dios el cumplimiento de la
promesa.
La
casa de Nazaret, ambiente de crecimiento de la fe y de la esperanza, se
convierte en lugar de un alto testimonio de la caridad. El amor que Cristo
deseaba extender en el mundo se enciende y arde ante todo en el corazón de la
Madre; es precisamente en el hogar donde se prepara el anuncio del evangelio de
la caridad divina.
Dirigiendo
la mirada a Nazaret y contemplando el misterio de la vida oculta de Jesús y de
la Virgen, somos invitados a meditar una vez más en el misterio de nuestra vida
misma que, como recuerda san Pablo, "está oculta con Cristo en Dios"
(Col 3, 3).
A
menudo se trata de una vida humilde y oscura a los ojos del mundo, pero que, en
la escuela de María, puede revelar potencialidades inesperadas de salvación,
irradiando el amor y la paz de Cristo.
Autor: Catholic.net | Fuente: Catholic.net
martes, octubre 30, 2012
En el Mes de Marìa
Vamos a
meditar las palabras del Ave María, para que al repetirlas disfrutemos más el
Rosario (noviembre 08 a diciembre 08 de 2012)
Dios te salve
Te saludo
con todo mi amor y con toda la alegría de mi corazón.´
Dios te
salve, Bendita. Y bendícenos a nosotros, los hijos de la Bendita entre todas
las mujeres.
Todos tus
hijos del mundo, en las ciudades
populosas, en los valles y montañas de los cinco continentes te saludan a
diario cuando rezan el ave maría.
Yo me uno a
ese coro de hijos amantes y felices,
Oh Madre
bendita.
Sí, bendita
mil veces, bendita para siempre.
Dios te
salve…
María
Me encanta
pronunciar tu nombre porque es el tuyo: María, Virgen María, Santa María de
Guadalupe, María Reina de la Paz.
Tu nombre ha
poblado de bellas iglesias las ciudades y las montañas.
Lo
pronuncian con grandísimo amor y ternura los jóvenes, los adultos y los niños, Tu
nombre lo llevan con orgullo santo millones de mujeres del mundo cristiano.
Porque te
aman y porque quieren parecerse a Ti necesitamos de verdad en nuestro mundo muchas
Marías que tengan un corazón parecido al tuyo. María bendita, míranos con tus
ojos de cristal, con tus ojos purísimos de paloma, y llénanos de tu perfumada
presencia, de tu ternura inmensa, de tu fe y de tu amor.
Dios te
salve, María…
Llena eres de gracia
Cántaro que
rebosa de la gracia, de la vida de Dios, de su amor inefable, de su santidad.
Más santa y
pura que todos los santos, más que los querubines y serafines.
Por eso la
belleza de tu alma y de tu rostro son el encanto de tu Dios.
Y el encanto
de nosotros también.
Nos colma de
tanta alegría saber que nuestra madre es tan santa, tan bella, tan pura y tan sencilla.
Así te
saludó el ángel: Llena de gracia, impresionado de tu alma.
Dios te
salve, María, llena eres de gracia…
El Señor es contigo
Esta frase
de la Biblia siempre va después del “No tengas miedo”.
Desde que
naciste Dios ha estado contigo, porque te cuidó como a su perla preciosa, a su
rosa exquisita. Él te preparó desde muy niña con sus manos santas para que
fueras después su Madre santa. Todo el amor infinito de Dios cuidando una flor
llamada María.
Estuvo
contigo en tus años de infancia cuidando a la niña más bella, más santa, más querida. Te cuidó en la
adolescencia preparando tu alma y tu cuerpo bendito y santísimo para la
maternidad.
El Señor
está contigo: Te lo dijo un arcángel y él sabía lo que decía. Contigo estuvo en
los años de tu embarazo, dentro de tu
seno, haciéndose un niño por amor a nosotros.
Toda tu vida
terrena estuvo contigo.
Y Tú
estuviste con Él. Fuiste madre, nueva Eva, corredentora. Estuvo contigo en la
cruz, muriendo junto a Ti También estuviste Tú con Él, hasta que murió en el patíbulo y pasó de los
brazos muertos de la cruz a los brazos vivos y amorosos de su madre.
Estuvo
contigo en los años de tu soledad, santificando a su madre amadísima, para que llegara al cielo resplandeciente como
el sol y blanca como la luna.
Contigo está
y estará por toda la eternidad en el cielo. Dios te salve, María, llena eres de
gracia,
El Señor es
contigo….
Bendita Tú eres entre todas las mujeres
¿Qué es Eva
comparada contigo?
¿Qué son las
mujeres de la tierra junto a Ti?
Tú eres la
imagen perfecta, única de la mujer que quiso crear. Por eso, las mujeres, si no
se llaman Marías, al menos deben serlo,
parecerse a Ti que eres el modelo preciosísimo de la mujer cristiana.
Querer
llamarse como Tú es una buena elección.
Pero
parecerse a Ti debe ser su ideal. Modelo de niña y mujer, adorable modelo de
madre y esposa.
Porque Tú
pasaste por todas las etapas del
crecimiento de la mujer, enseñando cómo se puede ser una gran mujer, una mujer
santa, un apóstol de Jesús, y, además, una mujer feliz...
Con muy poco
presupuesto, en una casita humilde, pero donde estaba Dios, y donde Dios está
nada hace falta.
La pobre
casita de María rebosaba de amor, de santidad y de felicidad.
Dios te salve,
María, llena eres de gracia, El Señor es contigo.
Bendita Tú
eres entre todas las mujeres…
Y bendito es el fruto de tu vientre, Jesús
Bendita la
flor, bendito también el fruto. Jesús, el amado del Padre ha nacido de Ti como
la rosa del rosal. La rosa pertenece al rosal.
Jesús te
pertenece, es tuyo, hijo tuyo, fruto de tus purísimas entrañas. Y Tú eres de
Jesús, toda de Jesús, pues Él, además de ser hijo tuyo, es tu Dios omnipotente,
del que te consideras su esclava.
Jesús y Tú
sois, además, de nosotros. Jesús, porque Tú nos lo diste, en un gesto de amor
único y lleno de misericordia…
Y Tú nos
perteneces porque Él te convirtió en Madre, en Madre nuestra.
Entre las
palabras que siempre meditas en tu
corazón, están éstas: “Ahí tienes a tu hijo, ahí tienes a tu madre”. Para
nosotros esta sola frase constituye todo
un evangelio, una buena nueva.
Si Jesús es
nuestro, si María es nuestra, ¿qué dificultad nos podrá derrotar? ¡Qué poco
felices nos atrevemos a ser cuando nos han dado la llave de la felicidad, de la
felicidad completa y eterna!
Dios te
salve, María, llena eres de gracia,
El Señor es
contigo, Bendita Tú eres entre todas las
mujeres Y bendito es el fruto de tu vientre Jesús.
Santa María
Si María es
tu nombre, santa, santísima es tu sobrenombre, La cualidad que siempre va con
tu nombre. Por eso tu nombre nos produce
inmensa alegría y al mismo tiempo gran respeto.
Santa María,
dulce María, eres bellísimo jardín donde crecen las flores más bellas.
Espiga
dorada pletórica de fruto, mística rosa, perfumada y más pura que todas las rosas del mundo.
Santa María,
dulce Madre, Virgen pura, Reina bella y sencilla campesina de la entrañable
campiña de Nazaret.
Madre de Dios
Te amamos
como Madre nuestra y te veneramos como
madre de Dios, grandeza incomparable que te ennoblece y nos llena de orgullo santo, porque nuestra
madre es también madre de Dios. Para tan alto privilegio se requería una Madre
virgen, una virgen santa, una mártir del alma, una criatura llena de gracia y
una humilde esclava del Señor, que
supiera decir: Hágase en Mí según tu palabra.
¿Cómo
pudiste poseer al mismo tiempo la máxima grandeza y la más fina y profunda
humildad? Dios te consideró digna madre
suya. Aceptó ser Hijo de tus entrañas. Te hizo grande el que todo lo puede y tú
te hiciste pequeña como una esclava al completo servicio de tu Señor. Madre y
esclava del Señor.
Como Madre
de Dios me infundes un respeto inmenso. Como
esclava del Señor una ternura infinita.
Ruega por nosotros, pecadores
Somos tus
hijos pecadores, Somos hijos pródigos que hemos recorrido los senderos del
pecado y del hastío.
Fuimos hijos
de una madre pecadora, antes de ser aceptados por una Madre Inmaculada.
Ruega a tu
Hijo omnipotente, Tú que eres la omnipotencia suplicante. Ruega siempre para
que no nos engañe más el padre de la mentira.
Dile a Jesús
que no tenemos vino, que se nos ha terminado la alegría y el amor. Pide para
nosotros el milagro de la resurrección cuando caemos muertos de cansancio y de
dolor.
El que dijo
ser la resurrección y la vida es hijo tuyo.
El que dijo
ser la Verdad y la Vida, te llama Madre.
Entonces,
suplícale que nos otorgue la resurrección y la vida. Santa María, Madre de
Dios, ruega por nosotros pecadores…
Ahora…
El día de
hoy, El día de las oportunidades de santificarnos o de pecar.
Hoy, el día
al que le basta su afán.
El único día
que tenemos en las manos.
Que lo
llenemos de amor y de bondad.
Ahora
líbranos de caer en la tentación.
Hoy que
sepamos amar a nuestros prójimos,
Hoy que no
endurezcamos el corazón,
Hoy que
oigamos la voz del Espíritu Santo.
Ahora, en
este presente que se transforma constantemente en futuro.
Hoy, que el
día de hoy amemos, nos santifiquemos,
Seamos
instrumentos de la paz de Jesús.
Hoy, en esta
pequeña vida que es el día presente.
Y en la hora de nuestra muerte. Amén.
En ese
momento en el que se juega nuestra salvación eterna.
Ese último
día que sepamos decir un último “Te amo en este mundo” para repetirlo en la
otra vida por siempre.
Ruega por
los que en ese momento no están preparados, para que si no vivieron en gracia, mueran en gracia de Dios y no vayan al eterno
dolor.
Ruega por
los niños cuyo primer día de vida coincide con el de su terrible muerte. Así
como lograste que el buen ladrón se arrepintiera el día de su muerte, consigue
esa misma gracia a los pecadores más rudos, a los que no aceptan a tu Hijo.
Une a la
misericordia de Dios, tu bondad maternal para salvar de las garras de
Satanás, de la eterna condenación.
Ruega por
nosotros pecadores, ahora y en la hora de nuestra muerte.
Autor: P Mariano de Blas LC |
Fuente: Catholic.net <mdeblas@arcol.org
>
A nuestra Madre Santisima
Virgen poderosa
A la más poderosa de las Reinas,
Dios no le niega nada. Se le llama La omnipotencia suplicante. “Semper vivens ad interpellandum pro filiis
suis”: Que vive siempre para interceder por sus hijos.
“No tienen vino”, dijo en una
boda. Y qué vino más exquisito se bebió en Caná. Los que se acogen a Ella no
deben tener miedo a nada. Ni al demonio, ni a la muerte, ni a los peligros.
El rosario parece una oración
frágil, y como propia de abuelitas, pero Dios ha querido que sirva para detener
los cañones y las bombas. La tierna Virgencita es el terror del infierno
entero. Por eso los devotos de María no tienen nada que temer.
Buscar una alianza perpetua con
María de Jesús equivale a ser inexpugnable en la lucha por el cielo. Ella es la
puerta del cielo y la causa de nuestra alegría. Los hijos de María son personas
muy alegres, como su Madre. No se explica que los hijos e hijas de María
Santísima se dejen morder por la serpiente de la desesperanza y del temor. No
tienen ningún temor.
Virgen clemente
Lo aprendió de Jesús. Es la Madre
del Hijo pródigo. Sabe curar las heridas, consolas las penas, enjugar las
lágrimas, suavizar todo, perdonar todo. Como Ella no debe juzgar, sólo perdona
e intercede por sus hijos.
Cualquier madre es clemente, pero
María más que todas juntas. Buena falta nos hace, pues la clemencia la
requieren los malhechores. Hemos de saber que los tales no son los que andan en
las cárceles, pues cada uno de nosotros, sumando todas sus maldades es un
verdadero malhechor que necesita clemencia.. Cuando María intercede ante el
Juez divino por uno de sus hijos, obtiene el perdón.
Oh Madre del Hijo pródigo, que
aprendiste de Jesús a perdonar, a hacer una fiesta cuando éste regresa a casa.
He huido de casa muchas veces, creyendo ingenuamente que sin Dios la vida es más
atractiva y emocionante. Cuantas veces he regresado a casa herido,
decepcionado, miserable. Tú has sido, junto con Dios, la que me ha puesto un
anillo en el dedo, nuevas sandalias a mis pies descalzos, una túnica, y has
mandado hacer la fiesta del becerro gordo. Si en el corazón de Dios hay más
alegría por un pecador que se convierte, también en el tuyo una de las más
grandes alegrías es la de recuperar un hijo perdido, un hijo muerto.
Hay un momento crucial en el que
clemencia me es absolutamente necesaria: el día del juicio particular. No dejes
de asistir, como abogada defensora, a la cita definitiva en la que se decide mi
eternidad.
Virgen
fiel
Es uno de sus títulos más grandes. La fidelidad
hecha carne de mujer. Fidelidad a Dios, demostrada en su fórmula favorita: “He
aquí la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra”.
Fidelidad a sus hijos; aún a los hijos que se
pierden los ha amado hasta el último segundo de su vida.
Estaba junto a la cruz... Ella no cayó en la
tentación del sueño como Pedro y sus compañeros.
¿Qué más se te podía pedir, Virgen Fiel? Todo lo
diste.
Espejo de
justicia
Espejo de santidad...Es la Inmaculada. El tres
veces Santo se refleja en Ella como en un espejo.
Pero no es espejo que, cuando la
imagen desaparece, también del espejo desaparece. María es, más bien, una copia
muy bien hecha, del Modelo, la más perfecta, hermosa y fiel que se haya dado.
María nos aventaja con mucho. Irradia la santidad, la transmite. Quisiera que
todos sus hijos se parecieran a Ella. Con más verdad que san Pablo puede
decirnos:”Hijos, sed imitadores míos, como yo lo soy de Jesús”.
Debemos parecernos a nuestra
Madre. “Sed santos como yo soy santa”, podría decir, al estilo de Jesús.
Cualquier virtud adquiere un brillo y un encanto particular en María. Ella no
hace amables practicar dichas virtudes. Es una Maestra incomparable que hace
amar y apasionarse por la vida cristiana. Queremos ser discípulos en tu
escuela, María.
Trono de sabiduría
Lugar donde se asienta la
sabiduría. La sabiduría del arte de vivir: Maestra del vivir, porque es maestra
del amor. Vivir, en su esencia más alta, es amar. Maestra en el arte del amor:
Madre del amor hermoso se le llama. Maestra de todas las virtudes cristianas:
Enséñame a ser un discípulo excelente.
Por ser la mejor discípula de
Jesús se convirtió en la mejor Maestra de los hombres.
Ella nos enseña la sabiduría más
alta, la de cumplir la voluntad de Dios, de la santidad. De acuerdo a la frase:
“El que se salva sabe, y el que no, no sabe nada”.
Nos enseña la verdad de Dios en
las Escrituras. Nos ha dado al Verbo, la Palabra de Dios, de una forma en que
le podemos tocar, abrazar, mirar, comer. “Haced lo que Él os diga”. Esta frase
pronunciada en las bodas de Caná resuena en todos los corazones de los
cristianos. Si le hiciéramos más caso a Jesús, nos iría mucho mejor.
Es una sabiduría humilde. No es
fácil hallar sabios humildes, porque la ciencia suele hinchar. María nunca
reclamó a su esposo nada, nunca insistió en las preguntas, aceptaba las
respuestas que le resolvían solo en parte los misterios.
Causa de nuestra alegría
Ella lo sabe. Se lo recordó a
Juan Diego. “¿No estoy yo aquí, que soy tu Madre? ¿No estás bajo mi sombra y
resguardo? ¿No soy yo la causa de tu alegría?”
¿Quién es esa persona? ¿Dónde
vive? ¿Cómo se llama? Me muero por verla.
El que se junta con María es un
ser alegre por contagio. Porque Ella contagia la alegría a los hijos de Dios.
Su sí a Dios abrió la puerta que
estaba cerrada. Nos abrió la puerta de la felicidad eterna. Nos dará un abrazo
y nos presentará a Jesús y al Padre. ¡Qué ilusión me da el pensar en ese
momento!
Las legítimas alegrías humanas
tienen color y sabor mariano. Pienso en la sonrisa de María; lo más entrañable
de su rostro. Una sonrisa de María vale más que todos los cariños humanos del
mundo, por hermosos que sean.
Vaso espiritual, vaso digno de
honor, vaso insigne de devoción
Se habla aquí de los vasos
sagrados, como son el cáliz y la patena. María es un vaso sagrado, como una
patena que ha encerrado al Verbo en sus entrañas; es un cáliz precioso, porque
encerró en sus venas la sangre de Jesús, la que se derramaría en Getsemaní, en
la flagelación y en el Calvario.
Vaso digno de ser honrado por
todos. A María no se le puede faltar al respeto, es una ingratitud y una
grosería sin nombre. Pienso en los que, con la Biblia en la mano, predican que
María no es la Madre de Dios. Al llegar al cielo, les va a abrir María la puerta.
Antes que nada tendrán que pedir atentas disculpas. Y al presentarse ante Dios
las disculpas deben ser muy serias, porque, aunque de buena fe, toda la vida
dijeron que la Madre de Dios no era su Madre. Eso es muy fuerte.
Cuando se habla de devoción a la
Santísima Virgen, a esto se refieren. Por eso los que sinceramente tienen una
gran devoción a María están en el justo y recto camino. Dios los bendice y los
premia. Amar y bendecir a su Madre, es amarlo y bendecidlo a Él mismo. Si Él
dijo: “Todo lo que hacéis a uno de mis hermanos más pequeños me lo hacéis a
Mí”, ¿qué decir cuando se lo hacen a la hermana más grande y a su misma Madre?
Se lo hacen a Él en persona. No tengan miedo, por tanto, los que aman a María,
Madre de Dios. Sepan que cuentan con la bendición de Dios.
Vaso insigne de devoción, es
decir que merece nuestra devoción, amor y cariño como nadie.
Meditaciones de las letanías del
Rosario. Ella es la puerta del cielo y la causa de nuestra alegría.
Autor: P Mariano de Blas LC | Fuente: Catholic.net <mdeblas@arcol.org
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viernes, diciembre 02, 2011
Que sabes de la Fe
Algo
sobre la fe
La
fe viene a ser tangible como intangible; debe ser también abstracta como el
alma, según el hombre, mas el alma no es abstracta en sí, debemos sentir la fe
como el espíritu. Cada parte de nuestro cuerpo, en cada plano, debe llevarla
impresa, por esto decimos que la fe debe hacerse carne con nosotros. Así como
Dios tomó su cuerpo aquí, en el mundo, así la fe en nosotros debe tomar cuerpo,
y dentro de nuestra alma y nuestro corazón para poder manifestarla, porque si
nosotros no tenemos fe no podemos hacer nada.
Nuestro propósito en la vida, porque la fe es
propósito espiritual, es lo que mueve al mundo; cuando el hombre cree en Dios
esta creencia lleva una energía que de Él proviene y aquel que la confirma aquí
en la tierra es el Espíritu Santo. Cuando el hombre obedece a Dios y esta fe se
ha hecho carne en él, el Espíritu Santo asiste al hombre haciendo que esté
dentro de la opción de la vida eterna. Al hombre que no tiene fe, al hombre que
no persevera en la fe, al hombre que es tibio Dios lo arrojará de su boca,
porque no ha hecho carne en la fe. Esto es importante, espíritu, carne y
Espíritu Santo deben estar unidos para poder llegar en la gracia de Dios. Por
lo tanto, la fe es imprescindible en el camino de Dios. Es como el agua para vivir.
Si no tenemos agua morimos, si no tenemos fe, morimos; porque por fe se nace y
por fe se vive.
La divinidad nos dio la oportunidad de venir
aquí a la tierra a cumplir con el plan de Dios, ¿y qué hizo Dios? Dio fe que el
hombre naciera para que éste estuviera aquí en la tierra, aprendiera a pararse
en dos pies y fuera digno de alcanzar su reino.
Cuando dejamos nuestro último aliento
entregando nuestro espíritu a Dios y vamos con fe a donde Él nos lleva,
nuevamente a casa, a muchos lo que les salva es la fe, por esto a veces decimos
“se salvó por su fe”.
Cuando nosotros entramos a la pila bautismal a
cambiar nuestro estado terrenal por un estado espiritual lo hacemos por medio
de la fe. Ninguno va al agua a sumergirse porque quiere bañarse o quiere mojarse,
todos vamos con un propósito que es la fe, y cuando salimos de esta agua
bautismal, salimos renovados en el espíritu y al hacer ese convenio con Dios
estamos marcando un momento donde la fe es nuestra única guía en este mundo. La
fe es lo más importante que hay para caminar en este estado espiritual, el que
no tiene fe puede caer al abismo, ¡cuidado!, el espíritu debe manifestarse por
medio de la fe.
La fe se aumenta al aumentar la espiritualidad
por medio de la oración y del discernimiento en el espíritu, el espíritu es
sabio, tiene discernimiento, e invocando a Dios, invocando al Espíritu Santo
para que nos ayude a encontrar el camino de la fe. Él asiste siempre a todas
las invocaciones.
por
A. y A.
jueves, noviembre 24, 2011
¿Conoce Usted a la Virgen María?
¿QUIÉN ES LA VIRGEN MARIA?
María,
que en hebreo quiere decir "Señora" o según otros, "Mar profundo
de Tristeza". Es la mujer con la cual se abre la promesa en la antigua
alianza (Gen. 3:15) y con la cual cierra Simeón la antigua profecía (Lc. 2,
25-35). Es la Mujer
que ha tenido un mayor contacto con la Santísima Trinidad
en la historia. El Padre la selecciona entre todas las mujeres, El ESPÍRITU
SANTO engendro un hijo en sus entrañas y la segunda persona tomo carne y sangre
en su vientre. Si por Eva entró el pecado en el mundo, por la Virgen María entró la
salvación.
¿POR
QUE MARIA ES CENTRO DE ATAQUE HOY EN DIA?
Desde
el Génesis fue profetizada "Enemistad entre la Mujer y el demonio"
(Gen. 12, 13-18). También esta escrito que les hará la guerra a los hijos de la Mujer. Esta es la
razón por la cual María es centro de división entre los cristianos y no de
unión.
¿POR
QUE LA IGLESIA ES
LA GRAN DEFENSORA
DE MARIA?
Por
que es nuestra Madre ya que la recibimos de JESÚS en la Cruz, (Jn. 19, 25-28). Juan
representa a toda la iglesia, además la gran promesa en Gn. 3, 15 dice que
quienes podrían vencer a la descendencia de la serpiente, serian los hijos o
descendencia de la
Mujer. Nosotros somos la descendencia de la Mujer, esta Mujer es la Virgen María. Si el
pueblo de Israel, son los hijos de la
Fe de Abraham, nosotros somos los hijos en la Fe de María, la primera que
acepto a CRISTO como Señor y salvador, la primera que recibió la unción del
ESPÍRITU SANTO (Lc. 1).
¿POR
QUE LA IGLESIA LLAMA
A MARIA MADRE DE DIOS?
En
el evangelio de San Lucas 1, 39-45, Isabel llena del ESPÍRITU SANTO dijo,
"Qué favor que la Madre
de mi SEÑOR venga a mí". La palabra griega para definir Señor que utiliza
Isabel es "Kurios" que es la misma que se utiliza en la versión
griega del Antiguo Testamento para traducir "Adonai". Cuando una
persona habla bajo la unción del ESPÍRITU SANTO es Él quien habla, luego fue el
mismo ESPÍRITU SANTO quien llama a María, Madre de Dios.
¿TUVO
MARIA MÁS HIJOS?
En
el evangelio de San Marcos, se mencionan cuatro hermanos de JESÚS, Santiago,
José, Judas y Simón los cuales nunca son llamados hijos de María. La palabra
hebrea "Aha" se utiliza como hermano, tío, primo, pariente; por
ejemplo en Génesis 13, 8 se menciona a Lot como hermano de Abraham, sin embargo
son tío y sobrino (Gen 12, 5), En el mismo evangelio de Marcos 15, 40 se
nombran a Joe y Santiago hijos de María que en Juan 19, 25 se aclara que esta
María era hermana (Aha) de la
Madre de JESÚS. En Hechos 1, 13 se mencionan a Simón y Judas
como seguidores del Maestro.
¿QUE
RELACIÓN TUVO JOSÉ CON MARIA?
La
relación de José con la
Virgen María fue la de proveer legalidad y sostén al
Redentor. En Mateo 2, 3 el Ángel le dice a José, "Toma al Niño y a su
Madre". La forma hebrea para referirse a la mujer de José, es la Madre de JESÚS. San Mateo 1,
18 dice "No la conoció hasta que parió a su hijo primogénito". El
hasta, indica anterioridad, no condiciona lo que ocurrió después, en Segunda de
Samuel 6, 23 dice "Micol hija de Saúl, no tuvo más hijos hasta, que
murió". Tuvo hijos después de muerta? En cuanto a primogénito no indica
orden, sino consagración.
¿POR
QUE LA IGLESIA DICE
QUE MARIA NO TUVO PECADO?
JESÚS
estuvo bajo la Ley. En
la ley, el pecado lo transfería la madre (Salmo 51, 7). JESÚS NO puede tener
pecado por lo tanto por el poder de DIOS, María fue preservada del pecado, en
tanto a su maternidad, la palabra griega que se traduce llena de gracia es:
Kecharito, la cual quiere decir que fue, que es y que será llena de gracia. La
gracia es la ausencia del pecado. María se proclama en el Magnificat "Me
alegro en el Dios que me salva" faltan 33 años para el calvario y la Salvación y ya María se
proclama en presente Salvada.
¿POR
QUE LA IGLESIA DICE
QUE MARIA FUE LLEVADA AL CIELO EN CUERPO Y ALMA?
Esto
no está en la Biblia. La
asunción de María no está bíblicamente expresada, pero está en la tradición de la Iglesia. Muchas
personas se preguntan, porqué no está en la Biblia? Podríamos, responderles, tampoco Martín
Lutero está y sabemos que existió.
Estos
fueron hechos que sucedieron después de terminados los libros que componen los
Evangelios, sin embargo aunque no está en la Biblia, esta no la contradice, pues antes de
María, Henoc en Gen 5, 24 y Elías en II de Reyes 2, 11 fueron llevados en
cuerpo y alma al cielo.
¿POR QUE LA IGLESIA LLAMA A
MARIA REINA?
Dice
la Palabra
"El que se humilla será ensalzado". María se humilla a esclava (Lc 1,
38) y JESÚS la ensalza a lo opuesto que es, Reina, lógico ¿verdad? Además en I
Reyes 2, 19 dice que en el Reino de David la madre del Rey se sienta a la
derecha del Rey. JESÚS es Rey (Jn 18, 37) es heredero del reino de David (Lc 1,
32) por lo tanto el lugar de María es un trono a la derecha de su Hijo que es
Rey.
¿POR
QUE LOS CATÓLICOS LE ORAN A MARIA?
En
Juan 2, 1-12 María demostró hasta la saciedad su poder de intercesión.
"Pero es que hay un solo intercesor y
es CRISTO".
Cierto,
ante el PADRE solo existe un solo intercesor que es JESÚS, pero ante JESÚS,
María intercede por nosotros. Al igual que un pastor evangélico ora por un
enfermo ante JESÚS, de la misma manera María ora por nosotros.
"Pero María esta muerta"
Falso,
Lucas 20, 38 dice": Que Dios no es Dios de muertos sino de vivos, porque
para El todos viven". Además Apocalipsis 6, 9-10 y 8, 3 nos muestra a las
almas clamando a DIOS aún después de abandonar este mundo.
LOS
CATÓLICOS ADORAN A MARIA
No,
la Iglesia no
se cansa de proclamar que nosotros honramos a María como lo hacia JESÚS y la
proclamamos bendita, cumpliendo la profecía bíblica (Lc 1, 48) pero la
adoración es única y propia de DIOS y María es criatura.
¿POR
QUE REZAN EL ROSARIO SINO ESTA EN LA
BIBLIA?
No
hay oración más Bíblica que el rosario, todos los misterios están en la Biblia, el PADRE NUESTRO,
también está en la Biblia
y la primera parte del Ave María. El Rosario es una oración más Bíblica que
muchas que se hacen en algunas iglesias. En cuanto a la repetición dice Marcos
14, 39 que JESÚS repetía muchas veces la misma oración, el rosario es una
meditación en una oración.
ALGUNAS PERSONAS DICEN QUE LAS APARICIONES
DE MARIA SON COSAS DEL DEMONIO.
Falso,
María según Apocalipsis 12, tiene la misión de anunciar la segunda venida de
CRISTO, en las apariciones María no trae al mundo mensajes propios, trae un
mensaje Evangélico de conversión, arrepentimiento y retorno a las Escrituras.
El demonio no puede predicar conversión a JESÚS, y los frutos de Paz,
conversión y alegría que se ven en las personas que asisten a estos eventos no
pueden venir del maligno. Dice la
Escritura que atribuir al demonio las obras de DIOS es pecado
contra el ESPÍRITU SANTO y este no se perdona (Mateo 12, 22-32).
Hermanos,
dice Timoteo 2, 23-24 que la Biblia es para edificación
no para discusión. Ama a María y Ella te llevará al JESÚS que tanto buscas,
pues ella lo conoce muy bien, lo llevo en su vientre por nueve meses, lo
alimentó, cuidó y guió por 30 años. Nadie lo conoce como Ella, nadie le da
Gloria a Dios quitándole Honra a María, pues la Honra de María es la gloria
de DIOS.
http://www.apologeticasiloe.com/
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